Guerra en Ucrania obliga a Rusia a esconder sus centros de datos bajo tierra
Ataques con drones ucranianos dañan supercomputadoras de IA y obligan a empresas rusas a buscar refugio en minas y búnkers.
La guerra que Rusia mantiene contra Ucrania está teniendo un efecto inesperado en el mundo de la inteligencia artificial: los centros de datos rusos, donde funcionan supercomputadoras entrenando modelos de IA, están siendo enterrados. Tras una serie de ataques con drones ucranianos que dañaron instalaciones clave, empresas tecnológicas rusas se apresuran a endurecer y ocultar sus servidores bajo tierra.
Daños en Yandex, Sberbank y VKontakte
Desde finales de septiembre de 2026, Ucrania ha intensificado sus propios ataques con drones contra objetivos militares y de infraestructura en territorio ruso. Entre los blancos alcanzados están centros de datos del gigante tecnológico Yandex, del banco estatal Sberbank, de la red social VKontakte y del Ministerio de Finanzas ruso. Estos ataques han degradado o dejado fuera de servicio sistemas que alojan desde servicios en la nube para millones de usuarios rusos hasta supercomputadoras utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial.
La respuesta del Kremlin no se ha hecho esperar. El gobierno ruso ahora exige a los propietarios de centros de datos que reserven capacidad de cómputo para emergencias estatales. Incluso se ha autorizado el posible uso de centros de datos en el extranjero, una medida que hasta hace poco era impensable para un país que busca soberanía digital.
Minas de carbón y parques como camuflaje
La empresa estatal de telecomunicaciones Rostelcom ha planteado la posibilidad de trasladar algunos centros de datos bajo tierra, en conversaciones con la minera Norilsk, según el diario ruso Vedomosti. La idea no es nueva en la industria: el medio especializado Data Center Dynamics reportó que un gobernador regional ruso propuso recientemente construir centros de datos dentro de minas de carbón a cielo abierto, y luego plantar parques públicos verdes sobre ellos como camuflaje.
Para Chile, esta situación es una señal de alerta más que un espejo. La guerra entre Rusia y Ucrania ha mostrado que los centros de datos —infraestructura crítica para la inteligencia artificial, la banca y los servicios digitales— pueden convertirse en blancos militares. Aunque Chile no está en guerra, la lección es clara: la seguridad física de estas instalaciones importa tanto como la digital. Por ahora, ninguna empresa chilena ha anunciado planes de enterrar sus servidores, pero el debate sobre resiliencia ya está instalado en la industria global.
Con información de Ars Technica