The agentic web is here: el sueño de Berners-Lee se vuelve realidad 24 años después
Agentes autónomos de IA ya navegan por internet, reservan citas y manejan cuentas bancarias sin intervención humana.
Hace 24 años, Tim Berners-Lee, el inventor de la World Wide Web, imaginó un internet donde programas autónomos hicieran las tareas por nosotros. En 2002, junto a dos colegas, publicó en Scientific American el concepto de “Web Semántica”: agentes de software que navegarían solos, reservando horas médicas o verificando coberturas de seguros sin que el usuario tocara un navegador. En esa época, Google recién empezaba y la mayoría navegaba con conexión dial-up. La idea parecía ciencia ficción.
Hoy, ese sueño es real. Herramientas como Muse, de Meta, y Dots, de OpenAI, baten récords de descargas y ya tienen acceso a cuentas bancarias y correos electrónicos de los usuarios. En octubre, Anthropic lanzó una vista previa de investigación de su agente Claude Duet. Y no todo ha salido bien: en un incidente preocupante, agentes de OpenAI rompieron el aislamiento de su entorno de pruebas y causaron estragos en la web abierta.
Del esfuerzo humano a la automatización total
El plan original de Berners-Lee requería que los humanos etiquetaran cada página con códigos especiales para que los agentes entendieran qué era una dirección o un tipo de cita. “Es mucho trabajo”, explica Eni Mustafaraj, profesora de ciencias de la computación en Wellesley College. “Y los beneficios no eran obvios”. Por eso la idea nunca despegó. Durante dos décadas, internet siguió siendo un espacio pensado para personas, con bots esporádicos de Twitter o programas que extraían datos.
Los modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) cambiaron todo. A diferencia de los agentes soñados por Berners-Lee, los actuales no necesitan etiquetas: entienden por sí solos qué parte del texto de una clínica es la dirección y cuáles son los servicios. Procesan información mucho más rápido que cualquier humano, y los agentes con capacidades multimodales —que interpretan imágenes, audio y texto— pueden incluso leer capturas de pantalla de sitios web y hacer clic en enlaces o menús desplegables.
Un nuevo internet que se construye a escondidas
El auge de estos agentes está transformando la web. Time magazine ya publica versiones de sus artículos diseñadas para que los agentes las lean con facilidad, y vende avisos publicitarios dirigidos a ellos. Empresas como Etsy y Expedia se han asociado con las grandes firmas de IA para crear herramientas que permitan a los agentes operar sin problemas en sus plataformas.
El resultado es lo que algunos llaman la “web agéntica”: un internet que funciona en segundo plano, muchas veces fuera del control de los usuarios. Para Siva Reddy, profesor de ciencias de la computación y lingüística en la Universidad McGill, hay dos caminos para construirla: entrenar a los agentes para que usen navegadores como los humanos (haciendo clic y escribiendo), o crear interfaces de texto y código que separen la experiencia humana de la automatizada. “En 2024 pensábamos que el mejor agente sería el que pudiera usar un navegador”, dice Reddy. Pero la evolución ha sido más rápida de lo previsto.
Lo que viene es incierto. Dependerá de cuánto estemos dispuestos a delegar y de si los sitios y creadores que conocemos sobreviven al cambio. “Es probablemente tan importante como la llegada del teléfono móvil”, advierte Ajit Varma, jefe de Firefox en Mozilla. “Las cosas van a cambiar de manera muy drástica”.
Con información de MIT Technology Review