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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Mar 3 nov 2026
Negocios y startups

OpenAI apuesta por renombrar sus data centers como “compus”

La empresa cambia el nombre de sus centros de datos a “compute campuses” para sortear el rechazo ciudadano.

OpenAI apuesta por renombrar sus data centers como “compus”
Foto: HaeB / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) · Fuente

OpenAI está probando una estrategia de comunicación que, a simple vista, parece más de marketing inmobiliario que de inteligencia artificial: rebautizar sus centros de datos como “compute campuses” (campus de cómputo, en traducción libre). La idea es que un nombre más amable ayude a reducir la oposición ciudadana que enfrentan estas instalaciones en todo el mundo.

El problema de fondo: nadie quiere un data center al lado

Los centros de datos —grandes bodegas llenas de servidores que consumen enormes cantidades de electricidad y agua, y que generan ruido constante— se han convertido en uno de los proyectos de infraestructura más impopulares del planeta. En un escenario político cada vez más polarizado, lograron algo casi imposible: provocar rechazo tanto en la izquierda como en la derecha. Vecinos, comunidades y gobiernos locales han bloqueado decenas de proyectos por considerarlos invasivos, ruidosos y dañinos para el medioambiente.

Frente a esa realidad, OpenAI parece estar apostando a que un simple cambio de etiqueta —dejar de llamarlos “data centers” y pasar a decir “compute campuses”— puede suavizar la percepción pública. La jugada no es nueva: industrias enteras han recurrido al eufemismo para hacer más digerible lo que la gente rechaza. Acá el giro busca asociar la infraestructura con ideas de educación, innovación y espacios abiertos, justo lo opuesto a la imagen de una bodega industrial ruidosa.

¿Y a Chile le importa?

Chile no aparece en los planes inmediatos de OpenAI para instalar uno de estos campus, pero el país sí es un polo regional de centros de datos. Empresas como Google, Microsoft y AWS ya operan o construyen instalaciones en la Región Metropolitana y en Quilicura, donde la resistencia vecinal ha sido menor que en otros países, pero no inexistente. Si la estrategia de OpenAI logra que la ciudadanía vea con mejores ojos estos proyectos, podría influir en cómo se comunican futuras inversiones en territorio chileno.

Por ahora, el cambio es solo de nombre: no hay planes concretos de que un “compute campus” aterrice en Chile, ni se sabe si la medida será suficiente para calmar a las comunidades. Lo que sí queda claro es que la industria de la inteligencia artificial necesita resolver su problema de infraestructura física, y que el lenguaje —por más trivial que parezca— es parte de la batalla.

Con información de The Verge

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