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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Mar 27 oct 2026
Regulación y política

OpenAI cambia su política de transparencia, pero investigadores desconfían

La empresa anunció avances en matemáticas y ciencias, aunque su historial de secretismo genera escepticismo en la comunidad científica.

OpenAI cambia su política de transparencia, pero investigadores desconfían
Foto: HaeB / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) · Fuente

OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, anunció el lunes avances significativos en matemáticas, ciencias de la computación y física, junto con lo que califica como una estrategia en evolución para comunicar sus hallazgos. Sin embargo, investigadores consultados por The Verge manifestaron un creciente cansancio frente a lo que consideran las maniobras de la compañía, en medio de meses turbulentos para el laboratorio.

Avances y cambios de rumbo

Los detalles concretos de los logros científicos que OpenAI asegura haber alcanzado no fueron revelados en profundidad, lo que ha sido una constante en la política de la empresa. La compañía señaló que está ajustando la forma en que divulga sus resultados, pero no especificó plazos ni mecanismos de revisión externa. Este giro se produce después de un período de tensiones internas y externas que han puesto en duda la credibilidad de la organización.

Para el público chileno, estos movimientos de OpenAI importan porque la empresa es el principal proveedor de modelos de lenguaje masivos (LLM, por su sigla en inglés), como GPT-4, que se usan en aplicaciones locales de asistencia virtual, redacción automatizada y análisis de datos. Si la compañía pierde la confianza de la academia, los desarrolladores chilenos que dependen de sus tecnologías podrían enfrentar APIs menos predecibles o cambios abruptos en las condiciones de uso.

El desgaste de la comunidad científica

Los investigadores que hablaron con The Verge no ocultaron su frustración. Según las fuentes, OpenAI ha pasado de ser un referente de apertura —de hecho, su nombre original incluía la palabra “Open”— a un actor que restringe la información sobre sus avances, priorizando intereses comerciales. Este desgaste no es menor: la comunidad científica internacional, incluyendo centros de estudio chilenos como la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica, colabora cada vez menos con empresas que no comparten datos ni metodologías.

El contexto es clave: en los últimos meses, OpenAI ha enfrentado demandas por derechos de autor, salidas de ejecutivos clave y críticas por la seguridad de sus modelos. Aunque la compañía insiste en que está corrigiendo el rumbo, los investigadores sostienen que las promesas no bastan. “Hemos visto este ciclo antes”, dijo uno de ellos a The Verge, bajo condición de anonimato.

Qué significa esto para la regulación en Chile

Chile avanza en su propia ley de inteligencia artificial, que busca equilibrar la innovación con la protección de derechos. El caso de OpenAI ilustra por qué la transparencia es un pilar de cualquier marco regulatorio: si una empresa no aclara cómo entrena sus modelos o qué sesgos pueden tener, los reguladores chilenos no podrán fiscalizar su uso en servicios públicos, como salud o educación.

Por ahora, no hay cambios inmediatos para los usuarios en Chile que emplean herramientas de OpenAI, ya sea gratis o pagando. Pero la desconfianza de los investigadores es una señal de alerta: sin colaboración abierta, el ecosistema local de IA corre el riesgo de depender de tecnologías opacas, difíciles de auditar y, eventualmente, menos seguras.

Con información de The Verge

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