Juez ordena a Meta revelar quién autorizó la piratería de libros para entrenar IA
Magistrado estadounidense exige nombres de ejecutivos que avalaron descargas masivas desde bibliotecas en la sombra.
Un juez federal de Estados Unidos ordenó a Meta identificar a los ejecutivos que autorizaron la descarga de libros protegidos por derechos de autor para entrenar sus modelos de inteligencia artificial. La decisión, del magistrado Thomas Hixon, se produce en el marco de dos demandas: una acción de clase presentada por autores como Richard Kadrey y Sarah Silverman, y otra del editor Entrepreneur Media. Ambas acusan a la empresa de haber usado bibliotecas en la sombra —como Anna’s Archive y Library Genesis— para obtener material sin pagar licencias.
Durante semanas, Meta intentó desviar la responsabilidad hacia empleados de menor rango, asegurando que las descargas mediante torrents fueron decisiones técnicas, no directivas. En una presentación judicial, la compañía describió su método para reunir datos masivos de entrenamiento como un “enfoque informal” donde nadie con autoridad habría tomado decisiones. Según Meta, una “decisión” solo existió en el sentido de que algunos trabajadores “técnicamente” descargaron los archivos.
¿Qué implica esta orden para Meta?
La resolución del juez Hixon obliga a Meta a detallar la cadena de mando que participó en la autorización de esas descargas. Hasta ahora, la empresa había evitado entregar los nombres de supervisores, gerentes y ejecutivos involucrados en las primeras fases de entrenamiento de sus sistemas de IA. El fallo podría exponer a directivos de alto rango, algo que Meta buscaba impedir.
El caso tiene relevancia indirecta para Chile. Aunque las demandas se tramitan en tribunales de Estados Unidos, el resultado podría sentar precedentes sobre cómo las grandes tecnológicas obtienen datos para entrenar modelos de IA. Si los tribunales establecen que el uso de bibliotecas en la sombra como Anna’s Archive o LibGen constituye piratería, empresas que operan en Chile —o que usan esos mismos conjuntos de datos— podrían enfrentar restricciones legales similares.
La estrategia de Meta: culpar a los empleados
La defensa de Meta se ha basado en argumentar que las decisiones las tomaron empleados técnicos sin poder real dentro de la compañía. En las audiencias, varios trabajadores que realizaron las descargas testificaron que actuaron con el visto bueno de superiores. La orden del juez busca justamente determinar si hubo una directriz desde la gerencia o si, como sostiene Meta, todo fue una iniciativa descentralizada y sin supervisión.
Para el público chileno, el nombre de Sarah Silverman puede ser familiar por su carrera como comediante, pero en este caso actúa como demandante en una causa que podría cambiar las reglas del juego para la recolección de datos de IA. La resolución final del litigio podría definir si las empresas tecnológicas están obligadas a revelar el origen de cada texto usado para entrenar sus modelos, incluso si esos datos se obtuvieron de sitios en la llamada “deep web” o de repositorios sin control de derechos.
Con información de Ars Technica