Character.AI se declara en bancarrota y Disney contrata a su equipo tecnológico
La plataforma de chatbots usó la bancarrota para resolver demandas por seguridad y permitir que Disney contrate a sus ingenieros, incluido su exdirector ejecutivo.
Character.AI, la plataforma que permitía conversar con personajes ficticios y celebridades virtuales, se declaró en bancarrota esta semana. Lejos de ser una señal de crisis en la industria de la inteligencia artificial, los documentos judiciales muestran que la bancarrota fue una jugada legal para allanar el camino hacia un acuerdo con Disney.
Disney se lleva al equipo y la tecnología
Según las presentaciones ante el tribunal, el acuerdo permite a Disney contratar a la mayoría del personal de Character.AI, incluido su ahora exdirector ejecutivo Karandeep Anand. Además, la compañía de entretenimiento podría adquirir gran parte de la tecnología de la startup y, al mismo tiempo, evitar las múltiples demandas y obligaciones legales que la agobiaban.
En los últimos años, Character.AI enfrentó varias demandas privadas por la seguridad de sus chatbots, así como investigaciones de reguladores en distintos países. El nuevo director ejecutivo, nombrado durante el proceso de bancarrota, explicó en una declaración jurada que el objetivo era llegar a una “resolución consensuada” con los demandantes por daños personales y con un grupo de estados que investigaban a la empresa, mientras se maximizaba el valor de los activos para los accionistas.
Lo que queda de Character.AI se hace cargo de los juicios
El acuerdo con Disney está estructurado de modo que lo que sobreviva de Character.AI retenga la responsabilidad por esos litigios, algunos de los cuales siguen activos. Esto significa que la empresa residual enfrentará sola las consecuencias legales de los problemas de seguridad de sus chatbots.
Para el público chileno, esta noticia es relevante porque muestra cómo los riesgos legales de la inteligencia artificial generativa pueden definir el futuro de empresas enteras. En Chile, el uso de asistentes conversacionales sigue creciendo, y casos como este recuerdan que la seguridad y la privacidad no son detalles menores: pueden llevar a una startup a la bancarrota y a un gigante como Disney a quedarse con su talento.
Con información de Ars Technica