Estudio chileno: usar ChatGPT da más confianza que aprendizaje real
Investigación de CENIA y U. de Chile revela que estudiantes que conversan con el chatbot escriben peores explicaciones que quienes leen el mismo texto.
Un estudio hecho en Chile con 102 estudiantes universitarios detectó lo que muchos profesores sospechaban: conversar con ChatGPT para entender un tema puede generar una falsa sensación de haberlo aprendido. La investigación, liderada por Ivan Aslanov (CENIA y U. de Chile), Ernesto Guerra y Patricio Felmer (CIAE), midió la llamada “ilusión de profundidad explicativa”: la tendencia a creer que sabemos más de lo que realmente podemos explicar con nuestras palabras.
¿Qué hicieron los investigadores?
El equipo dividió a los participantes en tres grupos y les pidió explicar fenómenos cotidianos como por qué existen los años bisiestos o cómo se fabrica el vidrio. Un grupo consultó a una versión personalizada de ChatGPT; otro leyó los mismos textos generados por el chatbot, pero sin saber su origen; y el tercero no recibió material de apoyo. Cada estudiante calificó su propia confianza antes y después de escribir, y dos evaluadores independientes puntuaron la calidad de sus explicaciones en una escala de 1 a 4.
Quienes conversaron con ChatGPT obtuvieron un promedio de 2,47 puntos, frente a 2,75 del grupo que solo leyó los textos y 1,8 del grupo sin ayuda. Además, sus explicaciones fueron más cortas: 43,8 palabras en promedio, contra 59,6 palabras de quienes leyeron el texto fijo. La diferencia no está en la información —ambos grupos recibieron el mismo contenido— sino en cómo accedieron a ella.
El riesgo de la confianza mal puesta
El fenómeno que midieron los investigadores ya se conocía con búsquedas en internet: la gente confunde lo que sabe con lo que está disponible en la pantalla. Pero hasta ahora no se había comprobado si ocurría también con un chatbot de Inteligencia Artificial. “Tener acceso a una buena explicación no significa necesariamente haber incorporado ese conocimiento. Una persona puede reconocer y seguir una explicación cuando la tiene delante, pero no necesariamente reconstruirla después por sí misma”, explicó Ernesto Guerra.
Los autores aclaran que el estudio no demuestra que ChatGPT sea malo para aprender, sino que al conversar con él las personas pueden terminar con más confianza de la que justifica su desempeño real. Una hipótesis es que los usuarios se atribuyan a sí mismos parte del conocimiento que está en la herramienta; otra, que la conversación fluida genere una sensación engañosa de comprensión. También podría influir que las respuestas aparezcan palabra por palabra en pantalla, algo que no ocurre al leer un texto fijo.
¿Qué significa esto para la educación chilena?
Los resultados de PISA 2025 muestran que el uso de herramientas de IA para aprender está muy extendido entre los estudiantes chilenos de 15 años. Por eso, según Guerra, es pertinente preguntarse no solo cuánto se usan, sino qué ocurre con la comprensión que se construye a partir de ellas. El equipo planea replicar el estudio con una muestra más grande y diversa, y comparar dos estrategias para reducir la ilusión: enseñar cómo funciona la IA y sus límites, o entrenar habilidades de pensamiento crítico.
Por ahora, el mensaje es claro: tener una buena explicación al alcance de un clic no garantiza haberla aprendido. En un país donde el acceso a ChatGPT es gratuito y está al alcance de cualquier universitario con conexión, la investigación invita a repensar cómo se integran estas herramientas en las salas de clases.
Con información de CENIA