Espía saudí en OpenAI: grabadora oculta 2 días en sala clave
Exingeniero de OpenAI enfrenta cargos por colocar dispositivo en sala de juntas; FBI detectó riesgo de espionaje industrial.
OpenAI tardó dos días en darse cuenta de que había un dispositivo de grabación escondido en una sala de juntas ejecutiva restringida. La sala, de acceso limitado a personal con autorización especial, era donde la cúpula de la empresa discutía información altamente confidencial: avances técnicos, relaciones con gobiernos y alianzas comerciales.
¿Quién colocó el dispositivo?
El FBI cree que quien plantó el aparato fue Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de 35 años, originario de Arabia Saudita y residente legal permanente en Estados Unidos desde 2020. Alfozan trabajó como ingeniero en OpenAI durante más de un año. Según la denuncia penal dada a conocer el martes, los registros de chats y las imágenes de las cámaras de seguridad apuntan a que él buscaba espiar a la empresa y arriesgaba filtrar secretos comerciales con potencial de dañar la seguridad nacional.
¿Cómo lo hizo y cuándo lo descubrieron?
Para ocultar el dispositivo —una memoria USB—, Alfozan lo envolvió en papel higiénico y lo conectó detrás de un televisor de la sala de juntas. La siembra habría ocurrido el 28 de septiembre. OpenAI lo encontró el 30 de septiembre y determinó rápidamente que su contenido estaba encriptado. Días después, el 5 de octubre, la empresa instaló una cámara en esa misma sala; esa misma jornada, las grabaciones muestran a Alfozan intentando recuperar el dispositivo.
¿Qué relevancia tiene para Chile?
El caso no ocurrió en Chile, pero toca un tema clave para cualquier país donde operen empresas de inteligencia artificial: la seguridad física de los espacios donde se maneja información sensible. En Chile, donde startups y centros de investigación trabajan con datos críticos, el episodio recuerda que la protección no es solo digital: también hay que resguardar los lugares donde se conversan los secretos del negocio.
Con información de Ars Technica