¿Mito o realidad? Nuevo estudio dice que la IA no ha desplazado a los recién titulados en el empleo
Una investigación de la Universidad de Múnich contradice a Stanford: no hay evidencia de una reducción masiva en la contratación de egresados.
Durante el último año, el fantasma de la inteligencia artificial (IA) reemplazando a los profesionales recién salidos de la universidad ha sido un tema recurrente. Un estudio de la Universidad de Stanford, divulgado hace unas semanas, encendió las alarmas al detectar que la contratación de personas sin experiencia en campos ‘afectados por la IA’ crecía muy por debajo de la de otras áreas. Pero ahora, un grupo de economistas alemanes contraataca con un hallazgo que invita a respirar con más calma.
La otra cara de la moneda
El nuevo documento de trabajo, elaborado por Robert Fairlie y Jane Wu para el centro de estudios económicos CESifo de Múnich, sostiene que ‘no hay evidencia de ningún desplazamiento significativo o generalizado, ni de una reducción en la contratación de recién graduados universitarios, ni en términos absolutos ni relativos’. En otras palabras, el temido ‘apocalipsis laboral’ para los novatos no se está materializando, al menos no por ahora.
Los autores explican que centraron su análisis en los egresados recientes porque ‘los cambios en la demanda laboral pueden aparecer primero a través de reducciones en la contratación’. La lógica es simple: si la IA ya es capaz de realizar las tareas ‘relativamente estandarizadas’ que abundan en los puestos de oficina de nivel inicial, las empresas podrían optar por no contratar a nuevos trabajadores para esos roles simples, en lugar de despedir a empleados con años de experiencia.
¿Y el futuro?
A pesar de este optimismo académico, los investigadores alertan sobre lo que se viene. Hay razones para creer que quienes busquen empleo al graduarse en 2026 podrían estar más expuestos al desplazamiento que los que lo hicieron uno o dos años antes. ¿Por qué? El estudio apunta a un aumento reciente y pronunciado en el número de empresas que declaran estar ‘reemplazando un gran número de tareas de sus empleados con IA’, según una encuesta de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
A esto se suma un incremento generalizado en el gasto en IA por empleado y en el uso de tokens de ChatGPT Enterprise (el servicio de OpenAI para empresas que permite manejar grandes volúmenes de conversaciones con el modelo) durante los últimos 12 meses. Estos indicadores sugieren que la adopción de la tecnología se está acelerando, y sus efectos en el mercado laboral podrían sentirse con más fuerza en un par de años más.
Para Chile, estos hallazgos son útiles como marco de referencia: tanto Stanford como CESifo analizan realidades de países desarrollados. Aquí no hay datos locales concluyentes, por lo que cualquier proyección es especulativa. Lo que sí queda claro es que el debate sobre el impacto de la IA en el empleo sigue abierto y que la evidencia, por ahora, es contradictoria. Lo único seguro es que la tecnología avanza rápido y que el mercado laboral, tarde o temprano, tendrá que adaptarse.
Con información de Ars Technica