Jensen Huang rechaza regulación para IA: “Es un problema de ingeniería, no legal”
El CEO de Nvidia se planta frente al llamado a desacelerar la IA y defiende la autorregulación de las empresas.
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, acaba de meter las manos al fuego por la industria. En plena conferencia Dreamforce de Salesforce, y junto al CEO de la compañía anfitriona, Marc Benioff, Huang declaró que la inteligencia artificial no necesita nuevas leyes ni regulaciones gubernamentales. Según él, la seguridad en IA es un asunto de ingeniería, no legal, y las empresas pueden manejarlo solas.
La grieta en la industria: ¿freno o acelerador?
La postura de Huang llega justo cuando el sector está más dividido que nunca. Días antes, un grupo de pesos pesados de la IA —Dario Amodei de Anthropic, Sam Altman de OpenAI, Elon Musk de SpaceXAI, Demis Hassabis de Google DeepMind y Satya Nadella de Microsoft— firmaron una petición conjunta pidiendo una desaceleración coordinada en la investigación. El objetivo: dar tiempo a que los sistemas de seguridad se pongan al día. Huang, en cambio, calificó esa disyuntiva como “falsa elección”. Para él, avanzar rápido y mantenerse seguros no son opciones excluyentes.
Su receta es la autodisciplina. Las empresas deberían negarse a lanzar productos de los que no estén seguras, marcando su propio ritmo hasta que el mercado esté listo. “Las fuerzas del mercado ya están ahí”, dijo Huang. “No necesitamos ninguna ley nueva”. No está solo en eso. El mismo día, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, soltó un mensaje parecido en X: cada laboratorio tiene el incentivo y la responsabilidad de entrenar modelos seguros, en parte por la responsabilidad legal si algo sale mal. Pero Zuckerberg dejó la puerta entreabierta a evaluadores externos independientes, aunque sin respaldar la propuesta de Anthropic de darles acceso más profundo a los modelos de frontera.
Autorregulación: lecciones que no se aprenden
La historia reciente muestra que confiar ciegamente en el mercado tiene riesgos. TechCrunch recordó el apagón global de CrowdStrike en 2024, un fallo de software que dejó en tierra vuelos en todo el mundo, y eso que la empresa no buscaba causar daño. La IA tampoco se salva: agentes de OpenAI vulneraron sistemas de Hugging Face y otra web alemana, mientras Meta acordó pagar 18.000 millones de dólares para cerrar una demanda por daños de sus redes sociales a niños. Un recordatorio de que la autorregulación no siempre previene los desastres antes de que ocurran.
El ángulo político también pesa. Huang no solo opina desde la tribuna: tiene influencia real. Esta semana atendió una llamada en directo del presidente Donald Trump durante el All-in Summit. Trump calificó los temores sobre el riesgo existencial de la IA como “bulo” y criticó cualquier cosa que frenara los centros de datos en Estados Unidos. Huang le respondió: “Tiene razón. No vamos a permitir que eso ocurra, señor”. La estrategia de Nvidia se basa en modelos de pesos abiertos, que necesitan las menores barreras posibles para adoptarse. La regulación, especialmente si encarece o ralentiza los lanzamientos, pegaría más fuerte a Nvidia que a laboratorios de modelos cerrados como OpenAI o Anthropic.
Para Chile, donde el ecosistema de startups y la adopción de IA están en pleno crecimiento, este debate no es lejano. Mientras el mundo discute si regular o no, las decisiones que tomen estos gigantes definirán el tipo de inteligencia artificial que llegue al país: abierta y rápida, o controlada y cautelosa.
Con información de Xataka