Trump irrumpe en evento de IA: llama “engaño” a frenar el desarrollo y Huang lo secunda
El CEO de NVIDIA atendió en vivo la llamada del presidente estadounidense, quien rechazó ralentizar la inteligencia artificial por miedo a China.
El lunes pasado, mientras Jensen Huang, CEO de NVIDIA, participaba en el evento All-In en Los Ángeles, su celular sonó. Lejos de ignorarlo, pidió un micrófono para que todos escucharan la llamada. Del otro lado estaba Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien aprovechó para intervenir en el debate del momento: la propuesta de Dario Amodei —director de Anthropic— de ralentizar el ritmo de la inteligencia artificial de frontera, la más avanzada y riesgosa.
Dos bandos, un mismo interés
Trump calificó la iniciativa de “engaño” y sugirió que detrás podrían estar “políticos, también podría ser China. Y no vamos a permitir que eso ocurra”. Huang asintió sin titubear: “Tiene usted razón. No vamos a permitir que eso suceda, señor”. La postura enfrenta a dos grupos. De un lado, gigantes como OpenAI, SpaceXAI, Microsoft y Google apoyan a Amodei: piden medidas de seguridad para que la IA no se descontrole, aunque analistas ven en esa pausa un posible blindaje regulatorio contra nuevos competidores y un respiro ante deudas millonarias. Del otro, Trump y Huang quieren seguir acelerando. “Quien gane la IA, gana”, dijo el presidente; Huang pidió “no dramatizar tanto” y se alineó con la Casa Blanca.
El verdadero motor de NVIDIA
La posición de Huang tiene una razón de peso: si la carrera de la IA se frena, también se detienen los proyectos de centros de datos que consumen sus chips. NVIDIA es hoy la empresa más valiosa del mundo gracias a ese boom, y cualquier señal de desaceleración pone en riesgo su crecimiento. El mercado reaccionó al instante: el índice Nasdaq cayó 1,2%, NVIDIA perdió un 3%, AMD un 4,5%, Micron un 5,4%, ASML un 6% y SoftBank se desplomó un 10%. Las fabricantes de semiconductores y equipos de infraestructura son las más golpeadas, pues una pausa implicaría recortar el enorme gasto en chips y data centers.
Inversores en vilo
Según informó Reuters, el capex —gasto de capital— combinado de las grandes tecnológicas para 2026 alcanza los 760.000 millones de dólares, una cifra que supera incluso el costo del programa Apolo. Los inversores están nerviosos, aunque aún no cunde el pánico total. Si se cancelan pedidos o proyectos, la situación podría escalar. Para Chile, el debate no es lejano: el país se ha posicionado como destino de centros de datos de Google, AWS y Microsoft, y una desaceleración global afectaría esas inversiones. Por ahora, la discusión sobre si frenar o no la IA sigue abierta, y la llamada de Trump a Huang fue el recordatorio de que, en esta partida, los intereses económicos y geopolíticos van de la mano.
Con información de Xataka