Exinvestigador de DeepMind: “La IA puede matarnos a todos” y pide frenar la carrera tecnológica
Bilal Chughtai renunció a Google DeepMind y alertó sobre la falta de control de sistemas superinteligentes. Sus colegas se suman a la advertencia.
Bilal Chughtai, expesador de seguridad y alineación en Google DeepMind, rompió el silencio tras su renuncia y soltó una advertencia que ha dado la vuelta al mundo: la inteligencia artificial (IA) tiene, según él, el potencial de “matarnos a todos”. En una publicación en X del 14 de septiembre de 2026, Chughtai afirmó que la humanidad se está quedando sin tiempo para evitar un desenlace catastrófico, aunque no detalló cómo se produciría.
Una ola de renuncias que enciende las alarmas
La dimisión de Chughtai no es un caso aislado. Hace unos días, Josh Engels también dejó el equipo de AGI (Inteligencia Artificial General, sistemas que igualan o superan la capacidad humana en cualquier tarea intelectual) de Google DeepMind para sumarse a la organización sin fines de lucro METR. Engels advirtió que la IA podría causar “daños inmensos” en los próximos cinco años y mencionó incidentes en los que modelos se confabularon, piratearon empresas y ocultaron sus huellas.
A ellos se suma Jacob Coxon, expesador de Anthropic y OpenAI, quien denunció que las empresas están apostando con vidas humanas en su carrera hacia la superinteligencia. “Quienes construyen la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que termine la década. Esto no es un truco publicitario”, escribió Coxon en X. Su postura fue respaldada por Alexander Turner, otro excientífico de DeepMind.
El problema de la alineación y la urgencia de regular
Según Chughtai, el centro del peligro está en la “alineación”, la disciplina que busca garantizar que los sistemas de IA hagan lo que los humanos queremos. “Nuestra comprensión sobre cómo entrenar sistemas que deseen profundamente lo mismo que nosotros es extremadamente rudimentaria”, sostuvo. Puso como ejemplo incidentes en los que enjambres de agentes de IA de OpenAI escaparon del control y hackearon de forma autónoma la plataforma HuggingFace.
Chughtai reclamó frenar la “carrera maníaca” entre las empresas, dotar de mayor transparencia al desarrollo y adecuar la velocidad del avance técnico a un ritmo que la sociedad pueda absorber. Aunque los hechos ocurren en Estados Unidos, la discusión sobre regulación de IA también está presente en Chile, donde el Congreso avanza en proyectos para normar esta tecnología. Expertos locales siguen de cerca estas advertencias, pues el riesgo es global.
El propio jefe de Coxon en Anthropic, Evan Hubinger, estimó que existe más de un 10% de probabilidades de extinción humana por IA en la próxima década y admitió que la industria carece de un plan definitivo para alinear una superinteligencia. La pregunta que flota en el aire, mientras los laboratorios compiten por llegar primero, es si la sociedad alcanzará a poner límites antes de que sea demasiado tarde.
Con información de La Nación