Estudio en EE.UU. clasifica 831 trabajos según su exposición a la IA: abogados e ingenieros lideran, oficios manuales quedan al margen
La Oficina de Estadística Laboral de EE.UU. analizó el impacto potencial de la inteligencia artificial en distintas ocupaciones. Los datos importan a Chile porque el patrón es global.
La inteligencia artificial no afecta por igual a todas las profesiones. Un nuevo análisis de la Oficina de Estadística Laboral de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés) clasificó 831 trabajos según su exposición relativa a esta tecnología y encontró diferencias marcadas entre quienes realizan tareas repetitivas basadas en datos y quienes dependen del trabajo físico o la interacción directa con personas. Aunque el estudio es estadounidense, la tendencia es global y tiene implicancias directas para el mercado laboral chileno y la planificación educativa.
Las cuatro categorías de exposición
El BLS agrupó las ocupaciones en cuatro niveles: baja, moderada, alta y muy alta exposición. De las 831 analizadas, 213 quedaron en el nivel bajo, mientras que 206 se ubicaron en cada una de las otras tres categorías. En el grupo de exposición muy alta aparecen profesionales como abogados, ingenieros, arquitectos, periodistas, traductores, economistas, historiadores, urbanistas y directores de marketing, entre otros.
La clasificación no significa que esos trabajadores vayan a ser reemplazados por sistemas de inteligencia artificial. El BLS aclara que la categoría indica que una proporción relativamente grande de sus tareas puede ser realizada o asistida por estas herramientas. En el extremo opuesto, las ocupaciones con baja exposición incluyen a trabajadores de limpieza y mantenimiento, bomberos y técnicos de higiene dental, además de numerosos oficios manuales que requieren desplazamiento físico o contacto cara a cara con otras personas.
La razón es simple: los modelos actuales de IA destacan generando texto, analizando información o apoyando actividades administrativas, pero enfrentan dificultades para manipular objetos, moverse por distintos entornos o atender físicamente a una persona. Eso no las deja completamente a salvo de los cambios tecnológicos, advierte el propio BLS, ya que la clasificación es relativa y se basa en las capacidades actuales y el uso observado, no en una predicción del futuro.
Exposición alta no es sinónimo de desempleo
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que exposición a la IA y desaparición de puestos de trabajo son conceptos distintos. El BLS señala expresamente que sus categorías no constituyen una previsión de pérdida de empleo, automatización, productividad o evolución salarial. Una profesión puede estar muy expuesta porque la IA se encarga de algunas tareas y, al mismo tiempo, mantener o incluso aumentar su número de trabajadores.
Los datos de empleo proyectados para 2025‑2035 lo confirman. El BLS estima que el empleo de abogados en Estados Unidos crecerá alrededor de un 5 % durante ese período, pese a que su ocupación figura entre las de exposición muy alta. A nivel general, el organismo prevé un aumento de 170,3 millones a 176,2 millones de puestos (unos 5,9 millones adicionales).
Para Chile, esto significa que el debate no debería centrarse en qué carreras “desaparecerán”, sino en cómo se transformarán las tareas. La inteligencia artificial puede modificar la forma de trabajar, no necesariamente eliminar profesiones. Un abogado chileno, por ejemplo, podría usar IA para redactar contratos o analizar jurisprudencia, pero seguirá siendo necesario para la estrategia legal y la relación con el cliente.
¿Qué cambia para la educación y el trabajo en Chile?
El análisis del BLS apunta a un escenario donde la IA asiste tareas específicas, mientras los oficios físicos y las ocupaciones centradas en la atención personal mantienen una menor exposición relativa. La clasificación no establece qué profesiones desaparecerán, sino cuáles tienen actualmente una mayor proporción de tareas susceptibles de ser realizadas o asistidas por inteligencia artificial. El efecto final dependerá de la evolución de los modelos, la adopción empresarial y los cambios en las propias tareas de cada profesión.
En el contexto chileno, la información sirve para orientar decisiones de política pública, formación técnica y universitaria, y también la reconversión laboral. Saber que abogados, ingenieros y periodistas están muy expuestos permite anticipar necesidades de capacitación en herramientas de IA, mientras que oficios manuales como la construcción, la minería o la gastronomía requerirán otras habilidades complementarias. La lección principal es que ninguna ocupación está condenada a desaparecer, pero todas deberán adaptarse.
Con información de Infobae