Garry Tan dice sufrir “ciberpsicosis” y gastar hasta US$200.000 al año en tokens de IA
El socio de Y Combinator confesó en el podcast The Builders que su pasión por los agentes autónomos le cuesta el sueño y lo mantiene alerta 24/7.
Garry Tan, socio director de la aceleradora Y Combinator, reconoció en una entrevista reciente que su entusiasmo por los agentes de inteligencia artificial lo ha llevado a un estado que él mismo califica como “ciberpsicosis”. En el podcast The Builders, conducido por el periodista Walter Isaacson, Tan dijo que a veces apenas duerme porque no puede dejar de trabajar codo a codo con sus propios agentes de IA.
El costo de estar siempre conectado
“Estoy literalmente despierto a las 2, 3 o 4 de la mañana, emocionado, trabajando con mis agentes”, declaró Tan. El ejecutivo puso precio a esa obsesión: afirmó que gasta hasta 200.000 dólares al año en tokens para sus agentes de IA. Aunque lo dijo en tono de broma, la confesión refleja cómo los fundadores de startups tecnológicas están viviendo la irrupción de los agentes autónomos, programas que pueden ejecutar tareas complejas sin supervisión humana constante.
¿Qué son los agentes de IA y por qué importan?
Un agente de inteligencia artificial es un sistema que, en lugar de limitarse a responder preguntas, puede tomar decisiones y ejecutar acciones por sí mismo: programar reuniones, escribir código, gestionar redes sociales o incluso negociar con otros agentes. Tan explicó en el podcast que usa varios de estos agentes para tareas que antes requerían un equipo humano completo.
La paradoja del fundador: pasión o salud
La confesión de Tan también abrió un debate sobre los límites de la cultura startup. Mientras él bromea con su “ciberpsicosis”, otros emprendedores han denunciado el costo físico y mental de estar siempre disponible. La línea entre la pasión y el agotamiento es delgada.
Por ahora, Tan sigue despierto a las 3 de la mañana, feliz, programando junto a sus agentes. El resto del ecosistema observa si esa energía se traduce en startups que realmente cambien industrias o si la “ciberpsicosis” se queda solo en una anécdota de podcast.
Con información de TechCrunch