Claude de Anthropic detecta una arquitectura genética desconocida en bacteriófagos
Agentes de Claude analizaron 210 millones de tokens y hallaron un sistema genético llamado ART de función desconocida.
Anthropic, la empresa detrás del modelo Claude, presentó los primeros resultados de su grupo de investigación en ciencias biológicas. El trabajo combina agentes de inteligencia artificial con experimentos hechos por científicos y dio con una arquitectura genética no caracterizada en bacteriófagos, los virus que infectan bacterias.
El hallazgo todavía es preliminar: aparece en una prepublicación técnica firmada por seis investigadores de Anthropic y aún no pasó por revisión de pares. Esto significa que expertos independientes no han evaluado ni la novedad del sistema ni la participación que se atribuye a los agentes.
De una instrucción a un nuevo sistema llamado ART
Todo partió con una instrucción dirigida a los agentes de Claude: buscar ejemplos inusuales de transcriptasas inversas, es decir, enzimas que copian información desde ARN hacia ADN. Según Anthropic, cerca de 950 sesiones de agentes revisaron los datos durante unas 21 horas y procesaron alrededor de 210 millones de tokens, las unidades de texto o código con las que trabajan estos modelos.
Los científicos humanos definieron el objetivo inicial y realizaron las pruebas de laboratorio. Los agentes, en cambio, hicieron la exploración computacional y priorizaron candidatos. La preparación de muestras, los experimentos y la interpretación final estuvieron a cargo de científicos. El resultado fue el descubrimiento de una organización genética bautizada como transcriptasas inversas asociadas a matrices, o ART por su sigla en inglés.
La arquitectura de ART reúne una transcriptasa inversa, un gen vecino cuya proteína no tiene función conocida y una larga serie de secuencias repetidas de ADN. Esa distribución de repeticiones recuerda a las matrices de los sistemas CRISPR, el mecanismo de defensa bacteriana que dio origen a la edición genética. Pero Anthropic advierte que la semejanza es estructural y no demuestra que ART pueda cortar, copiar, insertar o editar material genético.
Un resultado preliminar y su relevancia para Chile
La enzima que está en el centro del hallazgo no era del todo desconocida. Un estudio de Journal of Virology publicado en 2021 describió una transcriptasa inversa de tipo retrón (un tipo de elemento genético bacteriano) en el fago gigante MarsHill y una región de ADN que no codifica proteínas, ubicada junto a ella. Lo nuevo, según Anthropic, es reconocer las repeticiones, asociarlas a un gen accesorio y proponer que los tres elementos forman una familia de sistemas biológicos.
Los primeros experimentos de Anthropic indican que la matriz de ART produce varios ARN cortos y diferenciados. Esto respalda la existencia de una organización funcional que vale la pena investigar, pero todavía no confirma si esos ARN interactúan con la transcriptasa inversa ni qué papel cumplen. Las próximas etapas deberán determinar si la enzima es activa, si usa los ARN generados por la matriz y qué ventaja le entrega al bacteriófago.
El anuncio no menciona ninguna aplicación práctica para Chile. Tampoco hay información sobre versiones en español o acceso gratuito o de pago: se trata de ciencia básica en fase temprana. El trabajo, eso sí, muestra cómo se pueden usar modelos de lenguaje para generar y seleccionar hipótesis dentro de grandes colecciones de datos genómicos.
Mientras no existan respuestas sobre su actividad y su función, ART debe ser entendida como una arquitectura genética prometedora para la investigación, no como una nueva técnica de edición de ADN.
Con información de DiarioTI