Google Flow estrena seis herramientas de IA creadas por creativos, dos de ellos chilenos
Mondo Sónico, de Ricardo Villavicencio y Sebastián Carvallo, automatiza la ambientación sonora para proyectos audiovisuales.
Google dio un giro inusual: en lugar de encargar sus nuevas herramientas de Google Flow a ingenieros de producto, convocó a un director creativo chileno, un diseñador de interiores polaco, un cineasta de divulgación científica y a tres profesionales más de industrias creativas. El resultado son seis herramientas que este jueves publica Google Labs y que resuelven problemas concretos de flujo de trabajo en arquitectura, producción de sonido y creación de contenido digital. Así lo anunciaron Arathi Sethumadhavan y Olivia Sturman en el blog oficial de Google Labs.
La premisa de Google Flow es simple: cualquier usuario puede construir su propio flujo de trabajo describiendo qué necesita, sin programar. Lo que estas seis herramientas demuestran es qué ocurre cuando esa capacidad la usan personas que conocen de primera mano los problemas que quieren resolver. No son funciones genéricas de “mejorar la productividad”, sino soluciones quirúrgicas para tareas repetitivas que consumen horas de trabajo no creativo.
De creativos para creativos
La herramienta más relevante para Chile es Mondo Sónico, creada por el director creativo Ricardo Villavicencio y el diseñador de sonido Sebastián Carvallo. Esta herramienta genera ambientación de fondo personalizada, efectos de sonido contextuales y foley (sonidos cotidianos que se añaden en posproducción) para proyectos audiovisuales. Todo queda sincronizado automáticamente en pistas separadas y editables, que pueden exportarse como stems independientes para posproducción profesional.
El problema que resuelve es preciso: hasta ahora, añadir audio ambiental creíble requería o una biblioteca de sonidos de terceros con licencias complicadas, o un diseñador de sonido en nómina. Mondo Sónico automatiza eso sin quitar el control editorial. Para cualquier creador chileno que trabaje con video, esta herramienta puede ahorrar horas de edición.
Las seis herramientas
Además de Mondo Sónico, están CaptionCast y ThumbnailForge, ambas de Jay Pirabakaran, un narrador digital que mezcla mitología antigua con moda cinematográfica. CaptionCast elimina el subtitulado manual: en un solo pase, transcribe, aplica estilo y anima subtítulos multilingües en segundos. ThumbnailForge genera miniaturas fotorrealistas para redes sociales, adaptando el formato a cada plataforma: no es lo mismo una portada para Instagram que para YouTube o LinkedIn.
Surface, del diseñador de interiores polaco Vojtek Morsztyn, acelera la ideación de materiales arquitectónicos. Genera texturas personalizadas, desde patrones minimalistas hasta azulejería Art Déco, y las mapea en tiempo real sobre paredes, techos y suelos 3D. Así, en lugar de modelar en 3D o contactar proveedores, el proceso se vuelve iterativo y visual al instante.
El cineasta Hashem Al-Ghaili creó CollageMotion Pro, que genera colajes animados a escala a partir de prompts de texto, y SwissFlow Studio, que convierte guiones en motion graphics al estilo del diseño gráfico suizo, con tipografía limpia y cuadrícula rigurosa. Ambas herramientas apuntan a automatizar procesos muy laboriosos: los colajes animados eran un recurso narrativo potente pero extremadamente lento de producir a mano; el diseño suizo, por su parte, exige conocimientos tipográficos difíciles de replicar para no diseñadores.
Disponibles hoy y con impacto global
Las seis herramientas están disponibles para probar directamente en Google Flow. Cualquiera puede duplicarlas, remezclarlas o construir una desde cero describiendo la tarea. Ese modelo colaborativo es el valor diferencial: no son un catálogo de funciones diseñadas por comité, sino herramientas nacidas de la experiencia real de sus creadores. Vojtek Morsztyn construyó Surface para sus propios proyectos antes de que Google la compartiera; ese patrón de creativo experto que identifica un problema y construye una solución es lo que distingue a esta iniciativa.
La relevancia para Chile no es solo simbólica: dos de los seis creadores son chilenos, y eso posiciona al país en el mapa de la IA creativa. Mientras tanto, la industria global se acelera: las Snap Specs llegaron a tiendas con captura de vídeo en tiempo real, y OpenAI compró Glass Imaging por 300 millones de dólares para mejorar la inteligencia de cámara en smartphones. La cadena captura-edición-publicación se está optimizando a toda velocidad, y herramientas como las de Google Flow encajan exactamente en el segmento de edición y producción.
Lo que queda por ver es cuántos creadores adoptan estas herramientas y cuántos se animan a construir las suyas. Eso determinará si Google Flow se convierte en un ecosistema real o solo en un catálogo de demos impresionantes. Por ahora, la respuesta de Google Labs es pragmática: automatizar lo tedioso y dejar el criterio estético en manos humanas.
Con información de WWWhat's new