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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Tue 22 Sep 2026
Negocios y startups

La empresa de Claude apuesta a una OPI récord mientras su CEO pide cautela con la IA

El laboratorio que fabrica el chatbot Claude espera facturar más de US$100.000 millones este año y podría cotizar en noviembre.

La empresa de Claude apuesta a una OPI récord mientras su CEO pide cautela con la IA
Vía La Nación

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha pedido más controles sobre el ritmo de la inteligencia artificial. El llamado generó debate en Wall Street y Silicon Valley, pero no frenó los planes de su empresa: Anthropic, creadora del chatbot Claude, se prepara para una oferta pública inicial (la primera venta de acciones en bolsa) que podría ser la mayor de la historia.

Según cuatro personas con conocimiento del asunto, la compañía espera generar más de US$100.000 millones en ingresos anuales este año. Es un salto frente a los US$65.000 millones que proyectaba en julio, y da sustento a la valoración potencial de US$2 billones, es decir, dos millones de millones de dólares, que manejan los inversores interesados en la operación.

Una OPI contrarreloj

El laboratorio podría publicar los documentos financieros de su oferta en las próximas semanas, según dos personas con conocimiento del plan. Si eso ocurre, sus acciones podrían empezar a cotizar en noviembre, aunque los planes siempre se pueden ajustar según el ánimo de los inversionistas y la volatilidad del mercado.

Detrás de la salida a bolsa hay una tensión mayúscula. Aunque Amodei y otros ejecutivos advierten sobre los riesgos de la IA, las rentabilidades que el sector promete son demasiado atractivas. La OPI también le daría a Anthropic capital para financiar los altos costos de computación que requiere construir y operar sus modelos.

Los números detrás de la apuesta

Según tres personas familiarizadas con las cifras, los inversores prevén que Anthropic tenga unos cinco gigavatios de capacidad de procesamiento a fin de año, una medida que usa la industria para dimensionar sus centros de datos. La capacidad se duplicaría para fines del próximo año, lo que pondría a la empresa al mismo nivel que su rival OpenAI.

El jueves, Anthropic recibió a unos 100 inversores de capital de riesgo en su sede de San Francisco. En ese evento para clientes expusieron los cofundadores Jared Kaplan y Ben Mann, Boris Cherny, director de Claude Code, la herramienta de programación del chatbot, y Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI que se unió a Anthropic este año.

Amodei y su director financiero, Krishna Rao, también se han reunido con potenciales inversores en las últimas semanas. Según cuatro personas con conocimiento de las conversaciones, los encuentros han sido con quienes están dispuestos a poner grandes montos o ya tienen participación en la empresa; inversionistas más pequeños aún esperan lograr una reunión.

En algunas presentaciones, la compañía destacó los aportes de la IA a la biología y su potencial para curar enfermedades. Frente a la competencia china con modelos de código abierto más económicos (aquellos que hacen públicos los cálculos subyacentes de sus sistemas), Anthropic restó importancia: según una fuente cercana, solo una pequeña parte de las empresas depende de esos modelos.

Las dudas que nadie ha resuelto

Varios inversionistas creen que la empresa puede expandir su negocio aunque el desarrollo de ciertas tecnologías se ralentice. La razón es que la mayor parte de sus ingresos proviene de vender Claude a clientes empresariales, y esos clientes todavía están en las primeras etapas de adopción.

Banqueros y abogados, en todo caso, dicen que Anthropic entra en territorio casi desconocido. Las advertencias de Amodei sobre seguridad dejan abierta la pregunta de qué pasaría si un agente de IA deshonesto genera un litigio, un riesgo que normalmente no cubren los seguros. La petición de Amodei ocurrió después de que un ex investigador de Anthropic señalara que la probabilidad de que la IA cause la extinción humana en una década supera el 10%.

“Según mi experiencia, es algo parecido al riesgo político; los inversores simplemente lo asimilan y lo gestionan”, dijo Craig Coben, exjefe global de mercados de capital de renta variable de Bank of America. Para el mercado chileno, la OPI no tendrá un efecto directo, pero sirve de termómetro de una industria que las empresas locales recién están empezando a adoptar.

Con información de La Nación

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