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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Jue 17 Sep 2026
Robótica

Velero autónomo de 1,2 metros cruza el Atlántico sin ayuda humana

El Oshen C-Star PC13 completó 5.721 km en 127 días y se convirtió en el primero en ganar el Microtransat Challenge.

Velero autónomo de 1,2 metros cruza el Atlántico sin ayuda humana
Vía Infobae

Una embarcación de apenas 1,2 metros de eslora logró lo que ninguna otra había conseguido en más de 30 intentos: cruzar el océano Atlántico de forma completamente autónoma. El Oshen C-Star PC13 zarpó de Gran Canaria el 7 de mayo y atracó en Barbados 127 días después, tras recorrer 5.721 kilómetros sin asistencia externa ni intervención humana en sus decisiones de navegación.

La travesía convirtió al pequeño velero en el primer vehículo en completar con éxito el Microtransat Challenge, una competencia de navegación autónoma creada en 2010 para impulsar el desarrollo de embarcaciones robóticas. Las reglas del desafío exigen que las naves atraviesen el Atlántico sin ayuda externa ni control humano una vez iniciada la travesía. Aunque el hito ocurrió en el Atlántico, para Chile —con su vasta costa y su dependencia del mar— este tipo de tecnología abre posibilidades en monitoreo oceánico y climático.

Viento, sol y software de navegación

El PC13 funciona bajo un principio sencillo: el viento aporta la mayor parte de la propulsión, mientras un software se encarga de la navegación. Antes de zarpar, se programaron los puntos de referencia en la computadora de a bordo. A partir de ahí, el sistema autónomo determinó cómo alcanzarlos mediante la evaluación constante de las condiciones, entre ellas la dirección y velocidad del viento, las corrientes marinas y la energía disponible en sus baterías.

La embarcación cuenta además con un propulsor solar que le permite maniobrar con vientos leves, pero las reglas del Microtransat prohibieron su uso durante el cruce. Esto dejó al PC13 dependiente casi por completo de su vela y de la calidad de sus decisiones de navegación. Durante el trayecto, la nave tuvo que sortear rutas marítimas de tráfico intenso, condiciones climáticas cambiantes y olas de hasta 9 metros, incluidas las generadas por la tormenta tropical Dolly.

Dos fracasos allanaron el camino al éxito

Este cruce representó el tercer intento de Oshen, la empresa detrás del proyecto. Un primer intento en 2023 terminó tras apenas 20 días y 10 kilómetros recorridos. Un segundo intento en 2024 se extendió durante 277 días y alcanzó cerca de tres cuartas partes del Atlántico antes de que el oleaje destruyera la vela de la embarcación. Esos fracasos permitieron a la compañía perfeccionar el diseño para despliegues de mayor duración.

Durante la travesía de este año, el PC13 presentó un comportamiento errático en el timón hacia la mitad del recorrido, que la empresa atribuye a una fricción excesiva en ese componente. La nave logró corregirse por sí sola y continuó su rumbo hacia el Caribe. Más allá de la hazaña deportiva, el cruce funciona como una demostración de resistencia antes que de velocidad.

De competencia a plataforma de monitoreo oceánico

Las embarcaciones C-Star de Oshen están concebidas principalmente como plataformas autónomas de sensores capaces de operar en zonas donde desplegar y mantener equipos de monitoreo convencionales resulta difícil. Estos veleros pueden recolectar mediciones de temperatura superficial del mar, temperatura del aire, presión atmosférica, humedad, salinidad y densidad del agua. Esa capacidad podría hacer que flotas de embarcaciones autónomas relativamente económicas resulten útiles para construir bases de datos persistentes en zonas del océano hoy poco monitoreadas.

La compañía ya había puesto a prueba el concepto en condiciones extremas. En 2025, uno de sus C-Star fue desplegado dentro del huracán Humberto, cerca de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en una misión para la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). La nave sobrevivió varias horas dentro del ojo de la tormenta mientras transmitía datos ambientales. La empresa busca ahora pasar de vehículos individuales a constelaciones autónomas, y planea desplegar una flota de mayor tamaño destinada al seguimiento climático en el Atlántico Norte.

Ese enfoque podría convertir eventualmente a las embarcaciones autónomas en una red distribuida de estaciones meteorológicas flotantes. Oshen señaló que futuras versiones del C-Star podrían incorporar hidrófonos para detectar actividad submarina, y su capacidad de operación autónoma y prolongada en el mar también podría emplearse para el monitoreo de la pesca ilegal o de embarcaciones que operan sin transmitir su posición.

Con información de Infobae

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