Microsoft promete que sus modelos de IA no resistirán el apagado
La firma abre seis semanas de consulta pública para un código que no contempla verificación externa.
El lunes 14 de septiembre, Microsoft publicó el Código de Conducta para Modelos AI (MAI), un documento que estará en consulta pública durante seis semanas. El texto se presenta bajo la etiqueta de “IA Humanista”, definida por la empresa como una inteligencia artificial subordinada, alineada y contenida. La frase más directa del documento dice: “Las personas importan más que la IA. La IA debería ser una herramienta, no una persona, y nunca debería resistir ser desconectada”.
El código agrega tres compromisos: los modelos no ampliarán su propio alcance más allá de los objetivos asignados por personas, no adoptarán metas que ningún humano les haya dado y no ocultarán su razonamiento a quienes los auditen. También enumera unas “Restricciones Absolutas” que incluyen no colaborar con armas de destrucción masiva, no producir contenido de explotación infantil y no manipular a gran escala. Todo aplica a cinco modelos internos en desarrollo —MAI-Transcribe-2, MAI-Thinking-1, MAI-Code-1.1-Flash, MAI-Image-2.6 y MAI-Voice-2—, más del doble de los tres que Microsoft tenía en abril.
La letra chica que abre la puerta
Microsoft advierte que sus socios empresariales pueden configurar el comportamiento de los modelos y que la compañía no quiere imponer una única visión de la IA. Si un cliente puede ajustar el modelo para que amplíe su alcance en ciertos contextos, el compromiso de “nunca ampliar el propio alcance” pierde fuerza. El documento no precisa dónde termina esa configurabilidad y dónde empiezan las Restricciones Absolutas.
No es el primer antecedente de este tipo. En 2026, los términos de uso de Copilot incluían una cláusula de “solo para entretenimiento” que contradecía el marketing empresarial de la propia compañía. Eso invita a leer el código con ojo crítico antes de celebrarlo.
Más política que bolsillo
El anuncio ocurre en una semana de máxima tensión para la industria: Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk pidieron desacelerar el desarrollo; Donald Trump descartó los riesgos desde Irlanda; y el Senado estadounidense discute una ley que permitiría bloquear modelos inseguros. Microsoft no propone pausar ni niega los riesgos: se limita a poner por escrito lo que sus modelos no harán.
La señal no apunta al usuario común de Copilot, que sigue siendo escaso: según el sitio wwwhatsnew.com, solo el 3,3% de los usuarios de Microsoft 365 paga por el asistente. El destinatario real son los reguladores y los grandes compradores institucionales, como gobiernos, bancos y hospitales que usan Azure y Microsoft 365 y necesitan argumentos para justificar el uso de esta tecnología.
Qué mirar desde Chile
El anuncio no tiene efecto legal directo en Chile. Pero importa porque el país consume estas plataformas a escala, tanto en empresas como en el sector público. Microsoft está muy expuesto a la regulación europea, donde la Comisión presentará el EU Kids Act y el Parlamento debate enmiendas al AI Act; esos estándares podrían terminar influyendo en cómo se venden estos productos en mercados como el chileno, que aún no tiene ley de IA específica.
La debilidad del documento está en la verificación. Las certificaciones de seguridad empresarial, como las SOC 2 Type II, las audita un tercero independiente; en este caso, Microsoft se audita a sí misma. La consulta pública puede aportar comentarios, pero la decisión final sobre qué constituye una violación queda dentro de la empresa. Microsoft tiene hasta fin de año para publicar una versión revisada; mientras tanto, el código funciona mejor como gesto de confianza que como garantía técnica.
Con información de WWWhat's new