Dario Amodei acusa a empresas de ocultar riesgos de IA y pide control conjunto con gobiernos
El CEO de Anthropic afirmó que por años las tecnológicas escondieron los peligros reales y propone un modelo de regulación compartida.
El debate sobre cómo regular la inteligencia artificial (IA) sumó esta semana una voz clave. Dario Amodei, CEO de Anthropic —la empresa creadora del modelo Claude—, sostuvo que durante años las compañías del sector le ocultaron a la gente los riesgos reales del avance de esta tecnología. Además, planteó que el control debería realizarse de manera conjunta entre las empresas privadas y los gobiernos democráticos.
Ocultamiento de riesgos
Amodei no entregó nombres concretos ni fechas específicas, pero su declaración apunta directamente a la industria tecnológica en su conjunto. Según él, los desarrolladores de IA prefirieron minimizar los peligros potenciales —como sesgos algorítmicos, desinformación o pérdida de control— para evitar frenar la inversión y la adopción masiva de sus sistemas.
La crítica coincide con informes previos de organismos internacionales que han señalado la falta de transparencia en empresas líderes como OpenAI, Google o Meta. En Chile, donde el Congreso discute un proyecto de ley sobre inteligencia artificial, el tema resuena con fuerza: los legisladores buscan justamente que las compañías informen sobre los riesgos de sus modelos antes de ponerlos en el mercado.
Regulación compartida
Frente a ese escenario, Amodei propuso un esquema de gobernanza que combine la experiencia técnica del sector privado con la legitimidad y capacidad normativa de los Estados democráticos. “El control no puede quedar solo en manos de las empresas ni tampoco exclusivamente en los gobiernos”, afirmó implícitamente al describir su visión.
La postura del ejecutivo de Anthropic se distancia de otras voces que abogan por una autorregulación total o, por el contrario, por una prohibición gubernamental estricta. En el contexto global, el modelo de “co-gobernanza” que plantea Amodei podría influir en discusiones como las que se dan en la Unión Europea, Estados Unidos y también en Latinoamérica. Para Chile, donde el ejecutivo sigue de cerca los avances regulatorios, la propuesta refuerza la necesidad de un equilibrio entre innovación y control democrático.
Con información de Clarín