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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Sáb 7 nov 2026
Regulación y política

Espionaje industrial en IA: China reclutó a ejecutiva para infiltrar a Nvidia

El NYT revela que el Ministerio de Seguridad chino usó a una gerente de Megaspeed para obtener datos de chips de IA y presionar por su venta a China.

Espionaje industrial en IA: China reclutó a ejecutiva para infiltrar a Nvidia
Foto: newsus.cgtn.com · Fuente

Un nuevo capítulo en la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China salió a la luz esta semana. Según una investigación de The New York Times, la agencia de inteligencia china reclutó a una ejecutiva de la empresa Megaspeed para espiar al fabricante de chips Nvidia y a su CEO, Jensen Huang. El objetivo: conseguir información sobre los procesadores de inteligencia artificial más avanzados que produce la compañía estadounidense y, además, tratar de influir en las decisiones comerciales de Nvidia para que sus chips de última generación llegaran al mercado chino.

¿Quién es la ejecutiva y qué buscaba la inteligencia china?

La persona reclutada responde al nombre de Alice Huang, gerente de Megaspeed, una firma que opera en el sector tecnológico. Según el reportaje, el Ministerio de Seguridad del Estado (MSS, por sus siglas en inglés) —el servicio de inteligencia civil de China— la contactó para que recabara información sobre los chips de IA que Nvidia produce en Estados Unidos. Pero el plan no se limitaba al espionaje industrial: también buscaba que ella “potencialmente influyera en la compañía para que impulsara la disponibilidad de sus chips más avanzados para China”.

En la práctica, esto significa que el MSS intentó usar a una ejecutiva con acceso a redes corporativas y decisiones estratégicas para obtener datos técnicos y, al mismo tiempo, presionar desde dentro para que Nvidia flexibilizara las restricciones de exportación que Washington impuso a la venta de semiconductores de alto rendimiento a China. La información no especifica si Alice Huang aceptó el encargo ni si logró resultados concretos.

¿Por qué esto le importa a Chile?

Para un lector chileno, este caso puede parecer lejano, pero tiene consecuencias directas. Chile no produce chips de IA ni es un actor en la guerra tecnológica entre potencias, pero depende cada vez más de la importación de hardware para entrenar modelos de lenguaje, sistemas de visión artificial y aplicaciones de machine learning. Si las restricciones comerciales entre EE.UU. y China se endurecen —como ya ocurrió en 2022 y 2023—, los precios de los procesadores podrían subir o simplemente dejar de llegar a mercados como el chileno.

Además, el episodio confirma que la inteligencia artificial se ha convertido en un campo de batalla geopolítico donde el espionaje industrial es parte de la estrategia. Para las empresas chilenas que usan plataformas de IA en la nube —como AWS, Google Cloud o Azure—, el riesgo no está en un reclutamiento directo, sino en que la inestabilidad regulatoria global afecte la disponibilidad de los servicios que ellas consumen.

El contexto: chips, sanciones y el pulso por la supremacía

Nvidia es, hoy por hoy, el fabricante dominante de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) que se usan para entrenar modelos de inteligencia artificial, como los que están detrás de ChatGPT o Gemini. Desde octubre de 2022, el gobierno de Estados Unidos ha ido endureciendo las reglas para exportar estos chips a China, argumentando que podrían usarse con fines militares. China, por su parte, ha buscado alternativas: desde desarrollar sus propios semiconductores hasta, como revela este caso, recurrir a métodos de inteligencia para acceder a la tecnología prohibida.

El caso de Alice Huang y Megaspeed no es el primero que vincula a la inteligencia china con la industria tecnológica estadounidense, pero sí uno de los más detallados que ha publicado la prensa. La investigación del Times se basa en fuentes anónimas con conocimiento de las operaciones del MSS, aunque no se aportan documentos oficiales ni correos electrónicos que confirmen el reclutamiento. Hasta el cierre de esta edición, ni Megaspeed ni el gobierno chino habían emitido declaraciones públicas al respecto.

Para Chile, la lección es clara: la regulación de la inteligencia artificial no solo pasa por leyes locales o ética algorítmica, sino por entender cómo las tensiones entre potencias pueden afectar la cadena de suministro tecnológico del país. Mientras no exista una industria nacional de semiconductores, cualquier restricción global se traduce en menos acceso y más costos para desarrolladores, startups y universidades chilenas que trabajan con IA.

Con información de The Verge

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