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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Mar 27 oct 2026
Ciencia y salud

C-BRAIN usa IA para acelerar la investigación del alzhéimer

Consorcio global con 18 instituciones busca agilizar descubrimientos contra la demencia, que afecta a 57 millones de personas.

C-BRAIN usa IA para acelerar la investigación del alzhéimer
Foto: consalud.es · Fuente

Frente a los 57 millones de personas que viven con demencia en el mundo, la investigación científica choca contra un muro: hay demasiados datos, pocos especialistas capaces de sintetizarlos y un ritmo de descubrimiento que no logra seguir el paso de la enfermedad. Para romper ese cuello de botella, el Consorcio para la Investigación Biomédica y la IA en Neurodegeneración (C-BRAIN) —liderado por el doctor Randall Bateman y respaldado por NVIDIA— está apostando por la inteligencia artificial.

El problema: datos oscuros y resultados que no llegan

El alzhéimer es uno de los grandes desafíos sanitarios globales. Cada año se diagnostican más de 10 millones de nuevos casos de demencia. Pese a que el financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos se multiplicó por siete en los últimos 15 años —hasta alcanzar los 3.900 millones de dólares anuales—, aún no existe un tratamiento que detenga, prevenga o revierta la enfermedad. El problema, según C-BRAIN, no es la falta de esfuerzo, sino la fragmentación: datos que nunca se han compartido, resultados negativos que quedan fuera de las publicaciones y una velocidad de síntesis que no da abasto.

Esa información no aprovechada es lo que el consorcio llama “datos oscuros”. “Gran parte de los datos de las ciencias de la vida no llegan a los modelos de frontera”, explica el doctor Ade Ojewole, director de tecnología de C-BRAIN. “La consecuencia es que estamos dejando mucha inteligencia sobre la mesa”. Para acceder a esos datos sin violar la privacidad de los pacientes ni las normas de cada institución, C-BRAIN usa un enfoque híbrido: parte de la información se almacena en sistemas seguros y otra se procesa con un modelo federado, en el que la IA aprende de los datos sin que estos salgan de cada centro.

Dos herramientas que ya están rindiendo frutos

El consorcio, que reúne a 18 instituciones entre académicas, filantrópicas, farmacéuticas y de investigación, se lanzó en noviembre de 2025. En pocos meses ya tiene dos herramientas operativas. OpenScientist —desarrollado con el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley— es un “co-científico” de IA de código abierto que toma una pregunta de investigación y un conjunto de datos, genera hipótesis de forma semiautónoma, ejecuta análisis y entrega resultados verificables. InsightEngine, por su parte, es una plataforma también de código abierto que contrasta hipótesis contra la literatura científica, analiza datasets, explora un grafo de conocimiento biomédico y verifica cada afirmación para detectar alucinaciones antes de que los investigadores inviertan en experimentos costosos.

En estudios de caso publicados, OpenScientist completó análisis en minutos que los científicos estimaban que tomarían semanas o meses, con un costo de menos de 10 dólares por ejecución. Con el alcance actual de C-BRAIN —más de 200 grupos de investigación—, esa capacidad podría liberar más de un millón de horas de trabajo al año.

El objetivo: pasar de la correlación a la causa

La ambición de C-BRAIN va más allá. En un plazo de tres años, el consorcio espera construir un modelo fundamental biológico multimodal entrenado con neuroimágenes, multi-ómicas, biomarcadores de fluidos y medidas clínicas longitudinales. La meta es descubrir nuevos mecanismos causales del envejecimiento cerebral y del alzhéimer, y traducirlos en principios científicos comprobables. “La IA que puede pensar y razonar tiene el potencial de acelerar descubrimientos que llevarán a prevenciones y tratamientos implementables para toda la población”, afirma Bateman.

Para lograrlo, C-BRAIN opera actualmente con 64 GPU de centro de datos de NVIDIA en instalaciones propias, más nodos en la nube de Microsoft Azure. En el horizonte están los sistemas NVIDIA Blackwell, a medida que el consorcio escale sus ambiciones. La colaboración con NVIDIA incluye el uso de las plataformas BioNeMo y MONAI para los pipelines de investigación. Aunque el consorcio tiene sede en Estados Unidos, el problema del alzhéimer es global: en Chile, se estima que unas 200.000 personas viven con demencia, y la cifra sigue creciendo. Por ahora, las herramientas de C-BRAIN no están disponibles directamente para el público chileno, pero el avance en la velocidad de la investigación podría traducirse en tratamientos más rápidos para todos.

Con información de NVIDIA

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