Ex rector de Dartmouth renuncia por uso no declarado de IA
Santiago Schnell omitió revelar empleo de ChatGPT en artículos académicos y de opinión.
El 9 de agosto de 2026, Santiago Schnell, rector de Dartmouth College, publicó en The Washington Post un artículo titulado “Universities are fighting AI cheating. But there’s a deeper problem”. En esa columna, Schnell advertía sobre los riesgos de la inteligencia artificial en la academia. Sin embargo, esta semana el propio Schnell renunció a su cargo tras una investigación que reveló que él mismo había usado IA de manera no declarada en un paper académico y en ese mismo artículo de opinión.
¿Qué descubrió el comité?
El comité asesor de Dartmouth constató que Schnell no informó el uso de modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) —como ChatGPT o Claude— en sus escritos, pese a que los editores exigían esa declaración. Los LLM son sistemas de inteligencia artificial capaces de generar texto, resumir documentos o responder preguntas con apariencia humana. Schnell, además, no cooperó del todo con la investigación: no entregó los registros de sus cuentas personales de LLM relacionadas con los textos cuestionados y se negó a reunirse con el comité. El informe califica su actitud como “cooperación insuficiente”.
¿Qué uso le daba a la IA?
El comité sí pudo acceder a la cuenta empresarial de Claude que Schnell usaba a través de Dartmouth. Allí se vio que el académico empleaba el LLM para revisar sus artículos, encontrar y corregir errores en código, y editar o generar figuras. Por ejemplo, Schnell le pedía a Claude que leyera sus papers completos y le hiciera sugerencias. Este caso es relevante para Chile porque muestra que incluso quienes investigan y escriben sobre ética de la IA pueden caer en la falta de transparencia. Acá, universidades como la U. de Chile o la PUC ya tienen políticas sobre uso de IA en trabajos académicos, y el caso Schnell refuerza la necesidad de que esas normas sean claras y se cumplan.
Lecciones para el mundo laboral y educativo
El incidente no es una anécdota lejana: en Chile, cada vez más empresas y universidades exigen declarar si se usó IA en informes, tesis o columnas. La lección práctica es que, aunque herramientas como ChatGPT o Claude agilicen tareas, omitir su uso cuando se pide transparencia puede costar un cargo directivo. Schnell no inventó datos ni cometió fraude, pero su “cooperación insuficiente” y la falta de declaración le costaron el puesto. Para quien trabaje con IA en Chile, el mensaje es claro: si la editorial o la institución piden revelar el uso de estas herramientas, hay que hacerlo. El caso también subraya que las empresas deben auditar los registros de cuentas corporativas de IA, porque ahí quedan las huellas del uso real.
Con información de Ars Technica