Robot cuadrúpedo completa una maratón en Corea del Sur con una sola carga de batería
El RAIBO2, del KAIST, recorrió 42 kilómetros el 17 de noviembre de 2024 y quedó a solo 25 kilómetros de agotar su energía.
La autonomía es el talón de Aquiles de los robots con patas. Hasta ahora, la mayoría no se atreve a alejarse más de 20 kilómetros de un enchufe. Pero un grupo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) acaba de romper esa barrera con el RAIBO2, un robot cuadrúpedo que, el 17 de noviembre de 2024, completó los 42,195 kilómetros de la vigésimo segunda edición del Maratón de Sangju, en Corea del Sur. Lo hizo en 4 horas, 19 minutos y 52 segundos, con un consumo de solo 1.280 Wh, una hazaña nunca antes lograda por un dispositivo de su tipo.
El logro se publicó en la revista Nature, donde los científicos explican cómo atacaron el problema de la eficiencia energética. El diseño se centró en reducir cada pérdida posible: patas ultralivianas de 1,1 kilos, componentes de baja fricción en las articulaciones, motores especiales y un circuito electrónico hecho a medida. Además, aplicaron una técnica de inteligencia artificial llamada aprendizaje por refuerzo, que permitió al robot ajustar la velocidad de sus patas justo antes de tocar el suelo, minimizando el golpe y el gasto de energía.
Un maratón con pendientes que pone a prueba la batería
La prueba no fue un paseo. El circuito de Sangju acumula 286 metros de desnivel y pendientes de hasta 18 grados, lo que lo convierte en uno de los recorridos más exigentes de Corea. Aun así, el RAIBO2 lo superó con una batería de 1.930 Wh que, según los cálculos del equipo, aún le habría permitido correr unos 65 kilómetros en total. Es decir, 25 kilómetros más de lo que completó durante la maratón. En comparación, la distancia recorrida por carga fue aproximadamente tres veces superior a la de otros robots cuadrúpedos de última generación.
Pero los investigadores son moderados. En su artículo reconocen que el desempeño se vería afectado en terrenos como escaleras o zonas montañosas, donde las posturas cambian y las pérdidas de energía varían. Por eso, el siguiente paso será desarrollar estrategias de locomoción capaces de adaptarse al entorno en tiempo real, algo que todavía está lejos de lograrse.
La autonomía completa sigue siendo un desafío
Además, hay una deuda pendiente: el RAIBO2 fue operado por una persona durante toda la carrera. Para que robots como este trabajen de manera independiente durante largos periodos, como esperan la mayoría de las empresas de robótica, se necesita un sistema de navegación que analice el terreno y elija rutas con el menor gasto energético posible, sin intervención humana. Eso es lo que los investigadores pretenden resolver en el futuro.
Por ahora, este avance no tiene un impacto directo en Chile, pero marca un hito global que podría inspirar a la industria local a explorar aplicaciones en faenas remotas, como la minería o la agricultura. La idea de un robot que pueda trabajar horas sin recargar abre una puerta que hasta hace poco parecía cerrada.
Con información de ABC