Trump se planta contra el freno a la IA: “Conspiración enfermiza”
El presidente de EE.UU. asegura que él es la única barrera de seguridad que necesita la inteligencia artificial.
En medio de las advertencias de expertos que piden ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), Donald Trump ha salido al paso con una postura firme y desafiante. El presidente estadounidense calificó este lunes de “conspiración enfermiza” los llamamientos a poner freno a la tecnología y aseguró que la única garantía contra sus riesgos es un “presidente fuerte e inteligente”. “El único control o ‘barrera de seguridad’ que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con coeficiente intelectual muy alto!), y EE.UU. tiene eso, y de sobra”, escribió en su red social.
Advertencias desde dentro de la industria
Las declaraciones de Trump llegan días después de que varios investigadores de Anthropic, uno de los gigantes del sector, lanzaran alertas apocalípticas. Jacob Coxon renunció a la compañía advirtiendo que “la gente que está construyendo la inteligencia artificial cree que nos puede matar a todos antes del final de esta década”. Su colega Evan Hubinger estimó que hay “más de un 10% de posibilidades” de que eso ocurra “durante la próxima década”.
La reacción de los máximos responsables de las principales empresas de IA ha sido reconocer el problema. Dario Amodei, CEO de Anthropic, admitió que el sector “debe frenar el ritmo”. Elon Musk y Sam Altman, CEO de OpenAI, respaldaron esa postura. Altman dijo en una entrevista con Fortune que, por razones de seguridad, es “desaconsejable” que OpenAI salga a bolsa este año y que la Oferta Pública de Venta no ocurrirá al menos hasta 2027.
El motor económico y la competencia con China
Trump, en cambio, no quiere que ninguna ralentización afecte a uno de los motores de la economía de EE.UU., que atribuye a los récords bursátiles de su gestión. “Vamos por delante de China en IA, somos el país más sofisticado del mundo y, francamente, yo quiero que siga siendo así”, declaró desde Irlanda. “El que gane en IA, ganará”, sentenció.
El presidente atacó directamente a Amodei, a quien acusó de “pretender ser un angelito perfecto”, y alardeó de que su Administración tiene “un gran poder regulatorio y de persecución penal sobre estas compañías”. Sin embargo, desde su llegada al poder, Trump tumbó regulaciones que venían del gobierno de Joe Biden sobre seguridad en el desarrollo de IA, cumpliendo el deseo de los grandes del sector que se arrimaron a él para garantizar un entorno laxo.
La IA como tema electoral en EE.UU.
Ahora el escenario político ha cambiado. Con las elecciones legislativas de noviembre en la mira, candidatos de ambos partidos se han mostrado a favor de poner coto a la IA. El demócrata Abdul El-Sayed, que busca ser senador por Michigan, defendió el control público sobre la tecnología. Su rival republicano, Mike Rogers, también se pronunció a favor de “ralentizar el desarrollo de la IA” y establecer protocolos estrictos.
Ese mar de fondo incomoda a Trump, quien denunció una “conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos” y amenazó a “conspiranoicos, traidores y filtradores”. El presidente dijo que utiliza inteligencia artificial pero no detalló cómo, y tampoco aclaró si discutirá el tema con Xi Jinping en la cumbre del 24 de septiembre.
Sam Altman, por su parte, animó a Trump a buscar un pacto con China sobre estándares y test de desarrollo. “Con solo que EE.UU. y China estén de acuerdo en algunos estándares, sería un logro”, dijo. Para Chile, que avanza en su propia Política Nacional de Inteligencia Artificial, estas definiciones globales marcan el pulso de la regulación que se viene.
Con información de ABC