Bill Gates dona US$1.000 millones para que la IA combata las desigualdades
La Fundación Gates invertirá los recursos en dos años en proyectos de salud, educación y agricultura en países en desarrollo.
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, pidió esta semana a las empresas tecnológicas y a los líderes mundiales actuar de inmediato para que la inteligencia artificial (IA) reduzca las desigualdades sociales y no las profundice. El llamado lo hizo en el informe anual Goalkeepers de su fundación, que monitorea el avance de los objetivos de desarrollo de la ONU hacia 2030. Para respaldar su postura, la Fundación Gates anunció una donación de 1.000 millones de dólares que se distribuirá durante los próximos dos años con el objetivo de ampliar el acceso a esta tecnología en naciones en desarrollo.
El dilema entre igualdad e injusticia
En una publicación de su sitio web el mes pasado, Gates ya había advertido sobre el riesgo de que la IA se convierta en “el mayor igualador” o “la peor fuente de injusticia”. El empresario reconoció que la tecnología también permitirá fraudes, desinformación, vigilancia, ciberataques y bioterrorismo. “¿Cómo utilizaremos esta tecnología para hacer del mundo un lugar más justo y evitar que se amplíe la brecha entre ricos y pobres?”, preguntó Gates. También instó a proteger a quienes pierdan su sustento o el control de su futuro.
La Fundación Gates, una de las mayores financiadoras de salud a nivel global, concentra sus esfuerzos en democratizar los beneficios tecnológicos. La IA es una de las áreas prioritarias de su presupuesto récord de este año. Gates prometió que “todo nuestro trabajo” aprovechará al máximo la inteligencia artificial. Para el director ejecutivo de la fundación, Mark Suzman, la IA es una herramienta potencialmente transformadora en un mundo que atraviesa una crisis leve, donde la mortalidad infantil podría aumentar por primera vez en el siglo.
Cómo se distribuirán los fondos
Suzman explicó que, para que la IA acelere el progreso, debe funcionar bien en todos los idiomas locales y no solo en inglés o mandarín. Por eso, la fundación destinará unos 100 millones de dólares a crear conjuntos de datos en lenguas de comunidades marginadas, reflejando sus contextos. Google.org y el AI for Good Lab de Microsoft apoyan una convocatoria abierta para proyectos que fortalezcan marcos para miles de lenguas subrepresentadas en África. OpenAI, junto con la fundación, asignó 50 millones de dólares para capacitar a personal sanitario en Ruanda, un piloto que se extenderá a otros países africanos. Anthropic colabora para acelerar vacunas y mejorar datos de cultivos locales.
El resto de la donación se reparte en tres frentes: 400 millones para educación, con herramientas que ayuden a los profesores a rediseñar planes de estudio; 400 millones para atención médica, con sistemas que detecten síntomas pasados por alto en informes clínicos; y 100 millones para agricultura, con aplicaciones que entreguen consejos en tiempo real sobre clima, plagas y fertilizantes.
Un contexto de crisis en la ayuda internacional
El anuncio ocurre en medio de una contracción de la ayuda exterior. Las interrupciones de la administración de Donald Trump a un programa mundial contra el sida obstaculizaron la prevención y el tratamiento en decenas de países, según un informe de la ONU. Aun así, Suzman afirmó que la fundación seguirá presionando al Congreso y al gobierno de Estados Unidos para que lideren la asistencia externa. “No hemos perdido la esperanza en Estados Unidos”, declaró a la agencia Associated Press.
Suzman reconoció que los 1.000 millones de dólares representan una “ínfima proporción” de lo que invierten los gigantes tecnológicos en sus productos comerciales. La fundación mantiene conversaciones con las principales empresas de IA sobre cómo sus recursos técnicos pueden contribuir y hacia dónde deben orientar sus fortunas. Gates, quien amasó una fortuna estimada en más de 100.000 millones de dólares, se comprometió el año pasado a donar el 99% de su patrimonio restante a la fundación. Aunque colabora con Microsoft y otras firmas de IA, sostiene que sus opiniones no responden a intereses económicos.
Con información de Infobae