Estrategia pura: una IA derrota por fin a los humanos en el juego Stratego
Investigadores de cuatro universidades logran con Ataraxos lo que ni DeepMind pudo: vencer al mejor jugador del mundo.
Desde que Deep Blue venció a Garry Kasparov en ajedrez en 1997, las máquinas han conquistado un tablero tras otro: AlphaGo doblegó a Lee Sedol en Go en 2016 y los bots de póker llevan años ganándole a los profesionales. Pero había un clásico que resistía: Stratego. Ni siquiera DeepMind, con su presupuesto de lujo, había logrado una máquina que superara de forma consistente a los mejores humanos. Eso acaba de cambiar.
La hazaña de Ataraxos
Un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, el MIT, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Stanford desarrolló una IA llamada Ataraxos que derrotó a Pim Niemeijer, considerado el mejor jugador de Stratego de todos los tiempos, con un marcador de 15 victorias, 1 derrota y 4 empates. El dato más llamativo: para entrenarla bastaron 16 GPUs y un presupuesto de unos pocos miles de dólares, muy lejos de los recursos que suelen manejar los gigantes tecnológicos.
La hazaña es relevante porque Stratego plantea un desafío distinto a otros juegos. En el ajedrez o el Go toda la información está visible; en el póker, los jugadores ocultan sus cartas. Stratego combina la ocultación con una duración larga de la partida, lo que exige mantener el engaño durante mucho tiempo. “Hay algo súper distintivo en Stratego: es una cantidad enorme de información oculta que se despliega en una escala de tiempo muy larga”, dijo Eugene Vinitsky, investigador de NYU y coautor del estudio.
Un ejército que se esconde
En Stratego, cada jugador controla 40 piezas que representan rangos militares, desde mariscal hasta espía, más bombas y una bandera. El objetivo es capturar la bandera del rival. Cada jugador sabe dónde están las piezas del contrario, pero no qué son. Las identidades solo se revelan cuando dos piezas chocan en batalla: la más débil se elimina y se muestra la identidad del ganador. Esa mecánica convierte a Stratego en un juego de información imperfecta, como el póker, pero con una complejidad adicional por la cantidad de piezas y la extensión de la partida.
Este logro no tiene una aplicación directa para el público chileno por ahora: no hay versión comercial ni uso práctico inmediato. Pero sí demuestra que las técnicas de IA pueden funcionar con recursos mucho más acotados de lo que se creía, lo que podría abrir la puerta a que equipos pequeños, también en Chile, desarrollen sistemas sofisticados sin necesidad de infraestructura gigante. El estudio aún no ha sido publicado en una revista revisada por pares, pero los resultados ya circulan en la comunidad científica.
Con información de Ars Technica