Agentes de IA irrumpen en la web: ¿la red chilena está lista?
Apps como Dots y Muse ya suman millones de descargas; sitios como Amazon y Yelp los bloquean.
Hasta hace poco, los visitantes de internet se dividían en dos grupos: humanos y bots. Los bots —programas automatizados— llevan años haciendo tareas como capturar contenido de páginas web, pero siempre bajo reglas que priorizan a las personas. Eso está cambiando con la llegada de los agentes personales de inteligencia artificial, asistentes que actúan por cuenta de un usuario para hacer cosas como reservar vuelos u hoteles. Dos aplicaciones han masificado su uso: Dots, de OpenAI, y Muse, de Meta. Muse fue descargada 5 millones de veces en su primer mes y, entre agosto y septiembre de 2026, el tráfico de estos agentes en la web se triplicó.
Bloqueos y disputas legales
El problema es que la web fue diseñada para personas, no para máquinas que navegan a velocidad artificial. Muchos sitios han optado por bloquear a estos agentes. Según reportó TechCrunch, plataformas como Pizza Hut y Yelp ya impiden que agentes de IA reserven mesas o pidan comida. Amazon bloqueó a los agentes de Muse y además mantiene una batalla judicial contra la startup Perplexity para frenar a sus bots. Un juez falló a favor de Perplexity, pero Amazon apeló argumentando que los agentes ponen en riesgo su negocio publicitario al dificultar distinguir entre anuncios vistos por humanos y por bots.
Para Chile, donde el comercio electrónico crece año a año, esta disputa es relevante: si gigantes como Amazon o Yelp cierran la puerta a los agentes, los usuarios chilenos que quieran usar estas herramientas para comparar precios o agilizar trámites podrían toparse con sitios que simplemente no los dejan entrar. Aunque aún no hay datos locales, el fenómeno ya se siente en plataformas globales que operan en el país.
El dilema: agentes vs. humanos
Ethan Mollick, profesor asociado de Wharton School, advierte que el problema no será solo de los primeros usuarios. Cuando se sepa que los agentes pueden negociar precios o pedir reembolsos, los departamentos de atención al cliente podrían colapsar. “Los humanos se van a enojar mucho cuando sus agentes no puedan hacer esto por ellos”, escribió en LinkedIn. Sin embargo, hay señales de apertura: Shopify, la plataforma de e-commerce, ya les da a los agentes sus propios carriles de pago, separados de las páginas para humanos.
La pregunta de fondo es qué pasará con la web para el resto de nosotros. Si los agentes se masifican, los sitios podrían rediseñarse para ellos, dejando interfaces más pobres para las personas. Verificaciones constantes, precios dinámicos según el agente que visite la página o recomendaciones influidas por comisiones son algunos de los riesgos. Todo eso choca con la promesa de Google, Anthropic y OpenAI, que aseguran que los agentes darán más poder a los consumidores para, por ejemplo, impugnar facturas médicas falsas o encontrar seguros más baratos.
El resultado dependerá de las reglas que se definan ahora. Algunas son deseables para todos, como evitar que los agentes anden con datos bancarios por la web. Otras, como permitir que los sitios bloqueen a los agentes o les impidan negociar mejores condiciones, definirán si la red se convierte en una autopista para agentes que trabajen a favor o en contra de las personas.
Con información de MIT Technology Review