China evalúa relajar veto a chips de Nvidia y abre nueva grieta en guerra comercial
El gobierno chino pide a Alibaba y ByteDance planes para comprar RTX Pro 5500, un chip que hoy está prohibido en ese mercado.
La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping terminó sin acuerdos sobre regulación de inteligencia artificial (IA). Los controles a la exportación de semiconductores ni siquiera se tocaron, y la tregua comercial que ya era frágil se extendió solo por dos meses. Analistas advierten que Washington podría anunciar nuevas restricciones pronto, y que Pekín respondería cortando el suministro de tierras raras, materiales clave para fabricar chips y baterías.
Pero bajo esa tensión, Nvidia logró un avance silencioso. Según fuentes citadas por The Information, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China pidió a Alibaba y ByteDance que detallen sus planes de compra del chip RTX Pro 5500, un producto de Nvidia pensado para gaming, pero que también puede usarse en servidores. Ese chip está actualmente prohibido en China, pero el gobierno estudia permitir que las grandes empresas de IA importen hasta millones de unidades durante el próximo año.
Un chip de juegos con destino de servidor
El RTX Pro 5500 es una tarjeta gráfica de gama alta, diseñada para videojuegos, pero su capacidad de procesamiento paralelo la hace atractiva para entrenar modelos de inteligencia artificial. China quiere saber cómo planean usarla las empresas: si la pondrán en servidores para alimentar modelos de IA muy demandados, como los de chatbots o generación de imágenes. La solicitud no es una autorización formal, pero marca un cambio de actitud: hasta ahora Pekín endurecía las condiciones para cualquier chip estadounidense.
Para Chile, este movimiento no cambia el acceso local a tecnología. Aquí no hay restricciones directas de compra para consumidores, pero la escasez global de chips y las tensiones entre potencias sí afectan los precios y la disponibilidad de equipos con GPU. Además, el avance de la IA en Chile depende en parte de que las empresas locales puedan acceder a hardware potente, algo que sigue condicionado a lo que decidan Washington y Pekín.
Un respiro para Nvidia, un desafío para el control exportador
Si China finalmente relaja el veto, Nvidia podría recuperar un mercado que representaba casi la mitad de sus ingresos antes de las sanciones. La empresa no ha hecho declaraciones públicas al respecto, y ni Alibaba ni ByteDance han confirmado los planes. El hecho de que el gobierno chino pida información detallada sugiere que busca asegurarse de que los chips no se revendan ni se usen para fines militares.
El desenlace es incierto: la tregua comercial puede romperse en cualquier momento. Si Trump impone nuevas restricciones, China podría cortar las exportaciones de tierras raras, lo que golpearía a toda la industria tecnológica mundial, incluida la fabricación de chips para IA. Por ahora, la jugada de Pekín parece ser ganar tiempo: importar miles de chips prohibidos mientras negocia desde una posición más cómoda.
Con información de Ars Technica