Meta asegura que su IA Muse no lee mensajes sin permiso explícito
La empresa desmintió la versión de un periodista que denunció que el asistente leyó sus conversaciones privadas en Mac.
La seguridad y la privacidad en la inteligencia artificial vuelven a estar en el centro del debate. Esta semana, Meta se vio en la obligación de aclarar el funcionamiento de su agente Muse, luego de que un periodista estadounidense lo acusara de leer sus mensajes privados sin autorización.
El periodista afirmó en redes sociales que Muse había accedido a sus conversaciones a pesar de que la configuración de Mac que supuestamente lo impedía estaba desactivada. La denuncia se viralizó rápidamente y encendió las alarmas entre los usuarios de asistentes de IA.
Según su relato, la configuración de accesibilidad de macOS, diseñada para permitir que aplicaciones de terceros lean la pantalla, estaba desactivada. Esto, desde su perspectiva, demostraba una falla de seguridad o un diseño invasivo por parte de la empresa.
La versión de Meta
Desde la compañía de Mark Zuckerberg fueron tajantes: el agente Muse no puede acceder a los mensajes de un usuario sin un permiso explícito. Meta desmiente directamente la versión del periodista y sostiene que el sistema está diseñado para requerir una autorización clara antes de leer cualquier conversación privada.
Ese “permiso explícito” implica que el usuario debe autorizar manualmente al agente para que interactúe con aplicaciones específicas. En el ecosistema Mac, estos permisos se gestionan a través de las opciones de accesibilidad y automatización del sistema operativo, donde el usuario puede decidir qué aplicaciones pueden leer la pantalla o controlar el teclado.
Qué pasa en Chile
Si bien el hecho ocurrió en Estados Unidos, tiene relevancia directa para los usuarios chilenos. Los servicios de inteligencia artificial de Meta, como Meta AI integrado en WhatsApp e Instagram, ya se usan de forma masiva en el país. La arquitectura de permisos de privacidad que rige a Muse es la misma que la de estas herramientas.
La controversia deja una lección práctica: es fundamental revisar los permisos que se otorgan a las aplicaciones. Tanto en Mac como en Windows o dispositivos móviles, conviene saber exactamente qué datos puede leer cada agente de IA y bajo qué condiciones.
El caso abre un debate más amplio sobre la confianza en los agentes de inteligencia artificial. Si un sistema diseñado para ayudar al usuario puede vulnerar la privacidad, la confianza en la tecnología se resiente. Por eso, la transparencia de empresas como Meta es clave para la adopción masiva de estas herramientas.
En Chile, donde la penetración de WhatsApp es altísima, los usuarios deben saber que el asistente no debería leer sus chats a menos que ellos lo activen explícitamente. Revisar la configuración de privacidad de la aplicación y del sistema operativo es un paso sencillo que puede evitar sorpresas. La recomendación, mientras no haya una investigación independiente que aclare el hecho, es mantener un control activo sobre estos permisos.
Con información de TechCrunch