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Código IA Noticias de inteligencia artificial Santiago Sáb 10 oct 2026
Regulación y política

Sam Altman: el mundo debe tolerar daños colaterales de la IA

El CEO de OpenAI cree que estafas y hackeos son un costo aceptable frente a los beneficios masivos que la inteligencia artificial traerá a la humanidad.

Sam Altman: el mundo debe tolerar daños colaterales de la IA
Foto: Steve Jurvetson · Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Sam Altman, el rostro visible de OpenAI y creador de ChatGPT, volvió a encender el debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial. En una reciente declaración, el ejecutivo planteó que la sociedad debe estar dispuesta a tolerar algunos efectos negativos de la tecnología, como estafas o hackeos, a cambio de los enormes beneficios que esta promete. La frase, que ya da vueltas en los círculos de política tecnológica, pone en la mesa una pregunta incómoda: ¿cuánto daño estamos dispuestos a aceptar en el camino hacia el progreso?

“Cosas malas” como costo del progreso

Según Altman, el mundo enfrentará incidentes de seguridad, fraudes automatizados y “otras cosas malas” a medida que la IA se masifique. Sin embargo, su argumento es que estos eventos serán superados por la capacidad de las personas para hacer “tremendamente, órdenes de magnitud más cosas buenas” con la misma tecnología. Es una postura que recuerda al viejo lema de Silicon Valley de “moverse rápido y romper cosas”, pero aplicado a una tecnología que podría reconfigurar la economía y la sociedad. Altman no especificó qué tipo de daños son tolerables ni quién decide el límite.

La declaración se da en un momento clave. Mientras OpenAI empuja los límites de lo que puede hacer la IA generativa, gobiernos de todo el mundo —desde la Unión Europea con su AI Act hasta Estados Unidos con órdenes ejecutivas— intentan ponerle reglas al sector. El contraste es evidente: los reguladores buscan minimizar riesgos, mientras que el principal desarrollador de la tecnología pide flexibilidad para no frenar la innovación.

¿Qué significa esto para Chile?

Chile no es ajeno a este tira y afloja. El Congreso chileno discute actualmente un proyecto de ley de inteligencia artificial que busca establecer un marco ético y de seguridad para su uso. La postura de Altman resuena directamente en esta discusión local: ¿Chile debe priorizar la atracción de inversión y desarrollo tecnológico —un objetivo explícito del gobierno— o debe imponer barreras estrictas para proteger a los ciudadanos de potenciales abusos? La balanza entre innovación y regulación es el centro del debate.

Por ahora, la visión de Altman no es ley, pero sí una declaración de principios que influye en cómo se percibe la tecnología. Para el usuario chileno promedio, la discusión puede parecer lejana, pero define cómo se usarán herramientas como ChatGPT en el país, qué seguros tendrán ante un fraude con IA, o qué límites tendrán las empresas para explotar datos. El costo del progreso, según Altman, es asumir algunos golpes en el camino. La pregunta para Chile es si sus ciudadanos están dispuestos a pagar ese precio.

No hay todavía una aplicación práctica concreta para Chile de esta declaración, pero el posicionamiento de Altman es una pieza clave en el rompecabezas global de la gobernanza de la IA. La discusión recién comienza y el país debe definir su propio camino entre la promesa tecnológica y la protección de sus habitantes.

Con información de The Verge

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