Acceso chino a chips y el riesgo de sumar cifras distintas
Casos penales, informes y estimaciones miden realidades distintas; mezclarlos puede distorsionar el diagnóstico.
La llegada de hardware avanzado a China se discute con números que, a primera vista, parecen parte de la misma historia. No lo son: los expedientes judiciales, los registros comerciales y las estimaciones de capacidad miden fenómenos distintos. Mezclarlos puede hacer parecer que hay más operaciones detectadas de las que realmente se conocen.
Dos causas penales por desvío de servidores
El 1 de octubre de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la detención de Greg Lui, propietario de Earthmade Computer. La acusación lo vincula con el presunto envío ilegal a China de servidores valorados en más de US$300 millones entre 2023 y 2024, con Malasia y Singapur como destinos de tránsito y documentación falsa sobre los usuarios finales. Earthmade habría recibido más de US$176 millones de dos empresas malasias entre enero y octubre de 2024.
Lui enfrenta cargos por controles de exportación, contrabando y lavado de dinero. El anuncio no identifica al fabricante de las GPU —sigla en inglés de unidad de procesamiento gráfico, el chip clave para la inteligencia artificial— ni acusa a Nvidia. La imputación no equivale a una condena.
El 19 de marzo de 2026, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó a Yih-Shyan Liaw, Ruei-Tsang Chang y Ting-Wei Sun de participar en una trama de desvío de servidores. La fiscalía atribuye a una empresa intermediaria compras por unos US$2.500 millones durante 2024 y 2025 y, por separado, describe envíos presuntamente desviados a China por al menos US$510 millones entre fines de abril y mediados de mayo de 2025.
Son dos montos de naturaleza distinta: uno corresponde a lo adquirido y el otro a lo que habría salido con destino a China. También se mencionan réplicas de servidores para engañar a los inspectores. Los tres imputados conservan la presunción de inocencia.
Registros comerciales y capacidad computacional
El informe Covert Compute, de C4ADS, publicado el 9 de septiembre de 2026, identificó 50 envíos de GPU restringidas de Nvidia que, según su análisis, fueron desviados vía Vietnam, India y Malasia hacia Hong Kong y China entre 2023 y 2025. El valor conjunto de esos envíos rondaría los US$13,4 millones. La misma organización detectó compras de al menos 56 chips restringidos por universidades e instituciones de investigación chinas entre julio de 2025 y enero de 2026, por US$1,7 millones.
Estos hallazgos provienen de documentos públicos y datos comerciales disponibles, por lo que no cubren todo el universo del contrabando. C4ADS recomienda reforzar la cooperación internacional y la verificación del usuario final después de la venta.
Una mirada distinta viene de Epoch AI. El estudio de Isabel Juniewicz, publicado el 29 de abril de 2026, estima que la capacidad acumulada introducida irregularmente en China hasta fines de 2025 equivale a 660.000 GPU H100, con un rango del 90% entre 290.000 y 1,6 millones. La unidad H100-equivalente permite comparar capacidad de cómputo entre modelos de chips distintos; no significa que hayan entrado físicamente esa cantidad de chips H100.
La cifra depende de cuánto contrabando no se detecta y de qué proporción de los equipos presuntamente desviados llegó efectivamente a China. Además, excluye el acceso de clientes chinos a capacidad de cómputo alojada en otros países, un fenómeno distinto.
Licencias caso por caso y la lectura correcta
El 13 de enero de 2026, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) de Estados Unidos anunció una revisión de su política para evaluar individualmente ciertas solicitudes de exportación a China de chips como el Nvidia H200 y el AMD MI325X. Entre las condiciones aparecen la protección del suministro para clientes estadounidenses, procedimientos de cumplimiento del comprador y verificaciones independientes.
La revisión no elimina la obligación de obtener autorización. El marco regulatorio distingue productos, destinos y usuarios; por eso, la presencia de un chip estadounidense en China no demuestra por sí sola una infracción.
Para Chile no es un trámite directo, pero importa como referencia de cómo se regula el acceso mundial a la inteligencia artificial. El consejo de lectura es claro: no sumar automáticamente los montos de los expedientes, los envíos identificados por investigadores y las estimaciones de cómputo. Son magnitudes distintas, con periodos y posibles solapamientos que deben revisarse antes de construir una cifra total.
Con información de DiarioTI