Samsung acelera megacomplejo de chips en Corea para abastecer la IA
La firma surcoreana reanuda obras de su quinta fábrica en Pyeongtaek, impulsada por la demanda de memorias para modelos de IA.
En Pyeongtaek, una ciudad agrícola al sur de Seúl, Samsung Electronics construye a toda máquina un complejo de fabricación de chips de memoria que ya ocupa un área similar al Parque Central de Nueva York. Tres fábricas operan sin pausa, una cuarta está entrando en funcionamiento y la quinta, que se había detenido en 2024 por una caída en la demanda, se reactivó cuando el auge de la inteligencia artificial disparó los pedidos. El recinto, rodeado de arrozales, emplea a miles de trabajadores que se desplazan en scooters o motos entre los hangares de hormigón y acero.
Días de calor, urgencia y seguridad
Al mediodía, los operarios salen de las plantas con cascos que llevan pegada la promesa “No trabajaré si no es seguro”. Entre ellos está Choi Hye-rin, una supervisora de seguridad de 34 años que viaja cada madrugada en bus desde el distrito de Songtan. Ella inspecciona equipos, revisa productos químicos y redacta informes para una cuadrilla que construye ductos de cableado. Gana 140.000 wons al día (unos 97 dólares) y asegura que el ritmo de obra no la incomoda: “La paga es más alta que en otros sitios y el trabajo es relativamente fácil. Uno sigue volviendo”.
La seguridad es prioridad. En las vigas más altas cuelgan carteles que dicen “Aunque la obra se atrase, no te apures”. Una pantalla LED gigante muestra los ganadores de un concurso de poemas sobre prevención de riesgos. Terminado el almuerzo —en bufés, restaurantes de guiso de vacuno o locales de comida rápida— las excavadoras y grúas torre retoman el movimiento. El complejo, que ya tiene tres fábricas terminadas al otro lado de la calle, refleja la urgencia de Samsung por recuperar terreno en el mercado de memorias.
La carrera por los chips que necesita la IA
Los modelos de inteligencia artificial generativa funcionan con procesadores llamados GPU (unidades de procesamiento gráfico), que a su vez requieren pilas de chips de memoria especializados empaquetados junto al procesador. Samsung prevé que la demanda de estos componentes seguirá al alza hasta 2028, pero durante años vio cómo su rival local SK Hynix le sacaba ventaja en el segmento de memorias de alto ancho de banda que alimentan los aceleradores de Nvidia. Al mismo tiempo, el fabricante taiwanés TSMC domina el negocio de fundición —la fabricación de chips diseñados por otras empresas—. La expansión en Pyeongtaek es el intento de Samsung de recuperar el liderazgo en un negocio clave para la industria global de la IA.
Para Chile, el movimiento de Samsung no tiene un impacto directo inmediato, porque el país no produce chips ni alberga plantas de semiconductores. Sin embargo, la disponibilidad de memorias más rápidas y baratas influye en el precio y la capacidad de los servidores que empresas chilenas usan para entrenar o ejecutar modelos de IA, ya sea en la nube o en centros de datos locales. Mientras la demanda mundial siga creciendo, la pugna entre Samsung, SK Hynix y TSMC definirá cuánto cuesta y qué tan potente es la infraestructura que hace funcionar a la inteligencia artificial.
Con información de MIT Technology Review