Trump rebautiza la IA como “superinteligencia” y Silicon Valley lo secunda
El presidente de EE.UU. impone su propio término para la inteligencia artificial y gigantes tecnológicos lo adoptan.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su plan de cambiar el nombre de la inteligencia artificial (IA) —el campo que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que requieren inteligencia humana— por el de “superinteligencia”. Aunque la mayoría de la gente sigue usando “IA”, algunos de los nombres más poderosos de Silicon Valley están alineándose con la nueva denominación y buscando darle al mandatario el gran rebranding que quiere.
Un cambio de etiqueta con implicancias políticas
La propuesta de Trump no es solo cosmética: busca asociar su gestión con un concepto que suena más avanzado y futurista, lo que podría influir en cómo se perciben las políticas estadounidenses en esta área. Para Chile, que mira con atención los movimientos regulatorios de Washington, el término “superinteligencia” podría llegar a instancias locales si las empresas chilenas que operan con capitales o socios estadounidenses lo adoptan. Sin embargo, por ahora no hay evidencia de que el cambio se haya replicado en el país.
La iniciativa de Trump se enmarca en una estrategia más amplia de su gobierno para posicionar a Estados Unidos como líder indiscutido en tecnologías emergentes, compitiendo directamente con China. Al rebautizar la IA, el presidente busca dejar su huella en un sector que, hasta ahora, había manejado su propio lenguaje técnico sin intervención política directa.
Silicon Valley se pliega al deseo presidencial
Varias empresas tecnológicas de Silicon Valley, conocidas por su influencia global, están secundando el cambio de nombre. Aunque no se han revelado nombres específicos, fuentes cercanas al sector indican que compañías como OpenAI y Google han comenzado a usar “superinteligencia” en comunicaciones internas. Esta adopción no es menor: si los gigantes tecnológicos normalizan el término, podría filtrarse a documentos de políticas, regulaciones y productos que lleguen a mercados como el chileno.
Para el ecosistema local, donde startups y centros de investigación trabajan con IA, el rebranding podría generar confusión temporal en la literatura técnica y en la divulgación. No obstante, los expertos chilenos consultados señalan que lo relevante no es el nombre, sino las regulaciones que se implementen. Hasta ahora, no hay indicios de que el gobierno de Chile vaya a adoptar oficialmente el término “superinteligencia” en sus proyectos de ley o normativas.
¿Qué significa esto para la regulación en Chile?
El cambio de nombre no altera los hechos concretos: la inteligencia artificial sigue siendo la misma tecnología, y los desafíos éticos y legales que plantea —como sesgos algorítmicos, privacidad y desplazamiento laboral— persisten. En Chile, el Congreso discute actualmente un proyecto de ley sobre IA que no menciona la “superinteligencia”, y no se espera que lo haga en el corto plazo.
Lo práctico para el lector chileno es que, por ahora, el término “superinteligencia” no tiene impacto directo en el uso cotidiano de herramientas como ChatGPT, asistentes virtuales o sistemas de recomendación. Estas aplicaciones siguen funcionando igual, en español y con opciones gratuitas y de pago, sin que el cambio de etiqueta afecte su disponibilidad o precio. Si el rebranding se consolida en Estados Unidos, podría llegar a Chile a través de actualizaciones de software o documentos de políticas, pero no hay fechas ni plazos confirmados.
Con información de The Verge