Juez de EE.UU. rechaza demandas de medios contra Google por tráfico y resúmenes con IA
Fallos contra Chegg y Penske Media marcan precedente para quién puede exigir compensación por contenido usado en respuestas generativas.
Un tribunal federal de Estados Unidos acaba de dar una señal clara para la industria de la inteligencia artificial: entregar contenido gratis a Google para que aparezca en búsquedas no obliga a la empresa a pagar por usarlo en sus resúmenes generativos. El juez Amit Mehta desestimó las demandas presentadas por Chegg, plataforma educativa, y Penske Media, dueña de medios como Rolling Stone y Variety, que acusaban a Google de prácticas anticompetitivas por usar sus materiales en AI Overviews, la función que responde consultas directamente en los resultados de búsqueda.
El argumento que no convenció al tribunal
Las demandas, presentadas durante 2025, sostenían que Google extraía contenidos educativos y periodísticos para que sus modelos Gemini reprodujeran la información sin enviar visitas a los sitios originales. Chegg, por ejemplo, aseguraba que sus ejercicios y explicaciones eran replicados por la IA, lo que redujo drásticamente su tráfico. Penske, en tanto, apuntaba a una supuesta injusticia: no existiría forma de optar por aparecer en la búsqueda orgánica clásica sin que, al mismo tiempo, el contenido sea cosechado para las respuestas generativas.
El juez Mehta no acogió esa lectura. En su escrito, señaló que las empresas solo tienen una ‘expectativa’ de que Google les enviará tráfico si ofrecen su contenido gratis, pero ‘una expectativa no es un acuerdo’. Según el fallo, la conducta de Google no viola las leyes antimonopolio, más allá de que el modelo de negocio de los demandantes se haya visto afectado.
Qué significa esto fuera de Estados Unidos
La decisión no crea jurisprudencia obligatoria fuera de ese país, pero sí entrega un precedente relevante en el debate global sobre quién controla el contenido usado para entrenar y operar sistemas de IA. En Chile, donde se discute una regulación propia para estas tecnologías y donde varios medios ya han denunciado el uso no autorizado de sus artículos, este fallo refuerza la idea de que los tribunales exigirán acuerdos explícitos y no simples expectativas comerciales para obligar a pagar por tráfico referido.
El caso también deja una lección práctica para editores y creadores locales: si quieren proteger su contenido frente a resúmenes automáticos, necesitarán cláusulas contractuales claras o plataformas que permitan bloquear el acceso a los rastreadores de IA, algo que hoy ya ofrecen algunas herramientas, pero con resultados limitados. Por ahora, la vía judicial parece cuesta arriba: el juez Mehta recalcó que la forma en que funciona un buscador general no puede reinterpretarse como un pacto legal con cada sitio.
Con información de Ars Technica